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Romanos 2:26 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

26 En cambio, los que no están circuncidados, pero obedecen la ley, son aceptados por Dios, aunque no estén circuncidados.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

26 Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión como circuncisión?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

26 Y si los gentiles obedecen la ley de Dios, ¿acaso él no los considerará su propio pueblo?

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Biblia Católica (Latinoamericana)

26 Por el contrario, si uno de ellos cumple los mandatos de la Ley, será considerado exactamente como un circuncidado.

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La Biblia Textual 3a Edicion

26 Así que, cuando el incircunciso° obedece las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión como circuncisión?

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

26 Por el contrario, si el incircunciso observa las prescripciones de la ley, aunque no esté circuncidado, ¿no le ha de valer como si lo estuviera?

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

26 De manera que si el incircunciso guarda la justicia de la ley, ¿no será su incircuncisión contada como circuncisión?

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Romanos 2:26
16 Referencias Cruzadas  

Entonces Jesús le dijo: —¡Mujer, tú sí que tienes confianza en Dios! Lo que me has pedido se hará. Y en ese mismo instante su hija quedó sana.


De nada sirve que alguien se circuncide, si no obedece la ley. Si la desobedece, es como si nunca se hubiera circuncidado.


Así que los que obedecen la ley los juzgarán a ustedes, aun cuando ellos nunca hayan sido circuncidados. Porque ustedes, aunque se circuncidaron y tuvieron la ley, nunca la obedecieron.


Hay un solo Dios, y es el Dios que acepta a todos los que confían en Jesucristo, sean judíos o no lo sean.


Lo hizo para que ya no vivamos de acuerdo con nuestros malos deseos, sino conforme a todos los justos mandamientos de la ley, con la ayuda del Espíritu Santo.


En realidad, no importa si uno está o no circuncidado. Lo que sí importa es ser una persona distinta.


Los judíos los llaman a ustedes «los no circuncidados», y ellos a sí mismos se llaman «los circuncidados», pues se circuncidan en el cuerpo. Ustedes no son judíos, y deben recordar que antes no tenían a Cristo ni eran parte del pueblo de Israel. Tampoco formaban parte del pacto ni de la promesa que Dios hizo con su pueblo. Vivían en este mundo sin Dios y sin esperanza.


Los verdaderos circuncidados somos nosotros, los que guiados por el Espíritu adoramos a Dios y estamos orgullosos de pertenecer a Jesucristo. Nosotros no creemos que podamos hacer nada para salvarnos. Si la salvación dependiera de la circuncisión, yo podría sentirme más orgulloso que cualquiera:


Los judíos se circuncidan en señal de que son parte del pueblo de Dios. Pero a ustedes Dios los hizo parte de su pueblo al unirlos a Cristo, y así les quitó el deseo de seguir pecando. Esa fue la circuncisión que Dios mismo les hizo.


Todos los hombres y muchachos que habían salido de Egipto ya estaban circuncidados. Pero con los que nacieron en el desierto no se había llevado a cabo esta ceremonia.


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