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Nahúm 1:8 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

8 Pero también destruye a sus enemigos; los arrastra como un río desbordado, ¡los persigue hasta en la oscuridad!

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 Mas con inundación impetuosa consumirá a sus adversarios, y tinieblas perseguirán a sus enemigos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Pero arrasará a sus enemigos con una inundación arrolladora. Él perseguirá a sus enemigos en la oscuridad de la noche.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 Mas extermina a los que se alzan contra él, a sus enemigos los persigue hasta en la oscuridad.

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Pero con un cataclismo inundador hará desaparecer su° lugar, k Y perseguirá a sus enemigos hasta las mismas tinieblas.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Kaf. Extermina a sus adversarios, lanza a las tinieblas a sus enemigos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Mas con inundación impetuosa hará consumación de su lugar, y tinieblas perseguirán a sus enemigos.

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Nahúm 1:8
26 Referencias Cruzadas  

Estoy temblando de miedo, mi dignidad se va perdiendo; he perdido la esperanza de triunfar.


No controles tu enojo; ¡humilla a los orgullosos!


La vida de los malvados es todo lo contrario: es como una gran oscuridad donde no saben ni en qué tropiezan.


Ese día el sol se apagará, la luna dejará de brillar y las estrellas no darán su luz.


»¡Ya llega el día de la destrucción! Dios está tan enojado, que cuando llegue ese día dejará la tierra hecha un desierto y acabará con todos los pecadores.


porque usaré como guías la justicia y la rectitud”. »Ustedes confían en que Egipto los protegerá, pero el poderoso ejército de Asiria destruirá esa falsa protección.


Quedará anulado ese trato de muerte que hicieron con Egipto; cuando llegue el momento terrible, una gran desgracia los aplastará.


y solo verán miseria y angustia. ¡Vivirán en la más terrible oscuridad!


Den honra a nuestro Dios, antes de que él mande las tinieblas y ustedes tropiecen en la oscuridad. La salvación que ustedes esperan, Dios la cambiará en profunda oscuridad.


Luego dirás: “Así como este rollo de cuero se hundió en el río, también Babilonia se hundirá, y nunca más volverá a levantarse. Todos los que viven en Babilonia morirán. Esta ciudad nunca podrá recuperarse del castigo que Dios le va a mandar”». Aquí termina todo lo que yo, Jeremías, dije y escribí.


”Yo soy el Dios de Israel, y estoy tan enojado que enviaré contra ustedes un viento huracanado, y abundante lluvia y granizo, y lo destruiré todo. Estoy tan enojado


Entonces los hijos del rey del norte se enojarán y reunirán un gran ejército para luchar contra el rey del sur. Y lo atacarán, y llegarán hasta el castillo de ese rey. A su paso lo destruirán todo, como si fueran un río desbordado.


Ese malvado derrotará por completo a los ejércitos enemigos, y también al príncipe con quien hizo un tratado.


»Cuando llegue el momento final, el rey del sur atacará al rey del norte, pero este responderá a los ataques. Saldrá al frente de carros de guerra, y de todo un ejército montado a caballo, y apoyado por muchos barcos. ¡Caerá sobre todo el país, con la fuerza de una tormenta!


”Pasadas las sesenta y dos semanas, vendrá un rey con su ejército y matará al Príncipe elegido. ¡Jerusalén y el templo serán destruidos por completo! El fin llegará de repente, como llega una inundación. ¡La guerra y las destrucciones que habían sido anunciadas seguirán hasta que llegue el fin!


Por causa de todo esto, la tierra misma temblará; subirá como el agua del río Nilo, y luego se hundirá por completo, haciendo llorar a sus habitantes.


Yo soy Nahúm de Elcós. En un sueño Dios me habló acerca de Nínive, y este es el mensaje que escribí contra esa ciudad:


8 (9) Tus habitantes huyen de la ciudad; ¡son como el agua que se escapa de un estanque roto! El enemigo intenta detenerlos, pero sin éxito alguno.


Dios continuó diciendo: «Atacaré y destruiré a los asirios; ¡convertiré a Nínive, su ciudad capital, en un montón de ruinas!


Vino la lluvia, y el agua de los ríos subió mucho, y el viento sopló con fuerza contra la casa. Y la casa se cayó y quedó totalmente destruida.»


Pero los que habían sido invitados primero a participar en el reino de Dios, serán echados fuera, a la oscuridad. Allí llorarán de dolor y les rechinarán de terror los dientes.


Dios protege a quienes lo obedecen, pero los rebeldes mueren angustiados; ¡de nada les sirve su fuerza!


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