Marcos 14:65 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual65 Algunos empezaron a escupir a Jesús. Le tapaban los ojos, lo golpeaban y le decían: «¡Adivina quién te pegó!» Luego, los soldados del templo se hicieron cargo de Jesús y lo recibieron a bofetadas. Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 196065 Y algunos comenzaron a escupirle, y a cubrirle el rostro y a darle de puñetazos, y a decirle: Profetiza. Y los alguaciles le daban de bofetadas. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente65 Entonces algunos comenzaron a escupirle, y le vendaron los ojos y le daban puñetazos. «¡Profetízanos!», se burlaban. Y los guardias lo abofeteaban mientras se lo llevaban. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)65 Después algunos empezaron a escupirle. Le cubrieron la cara y le golpeaban antes de decirle: '¡Hazte el profeta!' Y los policías del Templo lo abofeteaban. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion65 Y algunos comenzaron a escupirlo, a cubrirle el rostro, a darle puñetazos y a decirle: ¡Profetiza!° También los guardias lo recibieron a bofetadas. Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 197565 Entonces algunos se pusieron a escupirle y a darle puñetazos, tapándole la cara, mientras le decían: '¡Haz de profeta!'. Y los criados la emprendieron con él a bofetadas. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)65 Y algunos comenzaron a escupirle, y a cubrir su rostro, y a abofetearle, diciéndole: Profetiza; y los siervos le herían a bofetadas. Ver Capítulo |
Cuando el rey regresó del jardín y entró a la sala, vio que Amán estaba demasiado cerca de Ester. Entonces el rey exclamó: —¡Solo eso me faltaba! ¡Que le faltes al respeto a mi esposa ante mis ojos, y en mi propia casa! Cuando los guardias oyeron los gritos del rey, entraron y le cubrieron la cara a Amán. Uno de los guardias, llamado Harboná, dijo: —En la casa de Amán hay una horca de veintidós metros de alto. Él la preparó para Mardoqueo, el judío que le salvó la vida a Su Majestad.
Pongamos toda nuestra atención en Jesús, pues de él viene nuestra confianza, y es él quien hace que confiemos cada vez más y mejor. Jesús soportó la vergüenza de morir clavado en una cruz porque sabía que, después de tanto sufrimiento, sería muy feliz. Y ahora se ha sentado a la derecha del trono de Dios.