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Marcos 1:25 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

25 Jesús reprendió al espíritu malo y le dijo: —¡Cállate! ¡Sal de este hombre!

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

25 Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él!

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Biblia Nueva Traducción Viviente

25 Pero Jesús lo reprendió: «¡Cállate! —le ordenó—. ¡Sal de este hombre!».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

25 Jesús le hizo frente con autoridad:

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La Biblia Textual 3a Edicion

25 Pero Jesús le ordenó, diciendo: ¡Enmudece y sal de él!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

25 Pero Jesús le increpó 'Cállate y sal de este hombre'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

25 Y Jesús le reprendió, diciendo: ¡Enmudece, y sal de él!

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Marcos 1:25
10 Referencias Cruzadas  

Al malvado, Dios le dice: «Tú no tienes ningún derecho de andar repitiendo mis leyes, ni de hablar siquiera de mi pacto,


De inmediato, los ciegos pudieron volver a ver. Pero Jesús les ordenó: —No le cuenten a nadie lo que pasó.


El espíritu le gritó a Jesús: —¡Jesús de Nazaret! ¿Qué tienes contra nosotros? ¿Acaso vienes a destruirnos? Yo te conozco. ¡Tú eres el Hijo de Dios!


El espíritu malo salió gritando y haciendo que el hombre se pusiera a temblar muy fuerte.


Allí Jesús sanó a mucha gente que tenía diferentes enfermedades, y también expulsó a muchos demonios. Pero no dejaba hablar a esos demonios, porque ellos lo conocían.


Cuando Jesús vio que se estaba juntando mucha gente a su alrededor, reprendió al espíritu malo y le dijo: —Espíritu malvado, que impides hablar a este joven, ¡te ordeno que salgas y no vuelvas a entrar en él!


Jesús reprendió al espíritu malo y le dijo: —¡Cállate, y sal de este hombre! Delante de todos, el espíritu malo arrojó al hombre al suelo, y salió de él sin hacerle daño.


Los demonios que salían de la gente gritaban: —¡Tú eres el Hijo de Dios! Pero Jesús reprendía a los demonios y no los dejaba hablar, porque ellos sabían que él era el Mesías.


La muchacha nos seguía y le gritaba a la gente: «¡Estos hombres trabajan para el Dios Altísimo, y han venido a decirles que Dios puede salvarlos!»


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