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Lamentaciones 3:17 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

17 Ya no tengo tranquilidad; la felicidad es solo un recuerdo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

17 Y mi alma se alejó de la paz, me olvidé del bien,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

17 Me arrebató la paz y ya no recuerdo qué es la prosperidad.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

17 Mi alma está alejada de la paz y ha olvidado la dicha.

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La Biblia Textual 3a Edicion

17 w Mi alma está lejos de la paz, he olvidado la felicidad,°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

17 Privaste mi espíritu de paz; me olvidé de la dicha

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

17 Y mi alma se alejó de la paz, me olvidé del bien.

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Lamentaciones 3:17
13 Referencias Cruzadas  

pero después vendrán siete años en que no habrá qué comer. Cuando eso suceda, nadie se acordará de la abundancia que antes hubo. Habrá tanta hambre que acabará con el país.


Acuérdate, Dios mío, que mi vida es como un suspiro y que no volveré a saber lo que es la felicidad.


Dios mío, tú eres muy bueno; eres todo justicia. ¡Dame vida! Mis enemigos y perseguidores se cuentan por millares; ¡a esos malvados no los salvarás porque no siguen tus enseñanzas! No los soporto, porque no creen en tus promesas, pero yo siempre obedezco tu palabra.


Las montañas podrán cambiar de lugar, los cerros podrán venirse abajo, pero mi amor por ti no cambiará. Siempre estaré a tu lado y juntos viviremos en paz. Te juro que tendré compasión de ti.


Nos pasamos la vida llorando, y esperando que se nos haga justicia, pero Dios no viene en nuestra ayuda.


Jeremías respondió: «Dios de Israel, nos has herido tanto que ya no podremos recuperarnos. Has rechazado por completo a Judá, y ya no quieres a Jerusalén. Esperábamos pasarla bien, y la estamos pasando mal. Esperábamos vivir en paz, pero vivimos llenos de miedo. Reconocemos nuestra maldad, y los pecados de nuestros padres; ¡hemos pecado contra ti!


»He decidido retirar de este pueblo mi paz, mi amor y mi compasión. Así que no vayas a ningún entierro, ni llores por ningún muerto.


Esperábamos que nos fuera bien, pero nada bueno hemos recibido; esperábamos ser sanados, pero estamos llenos de miedo.


Ruedan por mis mejillas lágrimas que no puedo contener. Cerca de mí no hay nadie que me consuele y me reanime. Mi gente no puede creer que el enemigo nos haya vencido.


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