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Jueces 3:17 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

17-20 Luego se fue a llevar los impuestos al rey Eglón. Después de entregarle los impuestos, Ehud y sus hombres salieron de allí. Cerca de Guilgal, donde estaban las estatuas de los ídolos, se despidió de ellos y regresó a donde estaba el rey Eglón, que era muy gordo y estaba sentado en su sala de verano. Ehud le dijo: «Su Majestad, tengo un mensaje secreto para usted». El rey ordenó a sus servidores que salieran. Entonces Ehud se acercó al rey, y le dijo: «El mensaje que traigo es de parte de Dios». Al oír eso el rey, como pudo, se puso de pie.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

17 Y entregó el presente a Eglón rey de Moab; y era Eglón hombre muy grueso.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

17 Luego le llevó el dinero del tributo a Eglón, quien era muy gordo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

17 Luego fue a ofrecer el tributo a Eglón, rey de Moab, (Eglón era un hombre muy gordo).

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La Biblia Textual 3a Edicion

17 Le llevó, pues, el presente a Eglón, rey de Moab, y Eglón era un hombre muy grueso.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

17 y fue a presentar el regalo a Eglón, rey de Moab, que era muy grueso.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

17 Y trajo el presente a Eglón rey de Moab; y Eglón era un hombre muy obeso.

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Jueces 3:17
10 Referencias Cruzadas  

»La gordura se les nota en la cara y en la cintura,


En un abrir y cerrar de ojos terminarán por ser destruidos; el terror acabará con ellos.


¡Tan gordos están que los ojos se les saltan! ¡En la cara se les ven sus malos pensamientos!


Su maldad no tiene límites. Están demasiado gordos y demasiado llenos de orgullo. No les hacen justicia a los huérfanos, ni reconocen los derechos de los pobres.


»Y ustedes, babilonios, que le han robado a mi pueblo, ¡ríanse si quieren, y hagan fiesta,


»Yo juzgaré a los fuertes y a los débiles. Les doy mi palabra.


Y aunque los moabitas eran fuertes y valientes, aquel día murieron unos diez mil de sus mejores soldados. ¡Ninguno pudo escapar! Después de eso hubo en el territorio ochenta años de paz.


¿Por qué no das importancia a los sacrificios y a las ofrendas que mandé presentar en mi santuario? Tú les das más importancia a tus hijos que a mí. Ellos están cada día más gordos, porque se quedan con lo mejor de las ofrendas que el pueblo me trae.


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