Jeremías 9:25 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual25-26 25-26 (24-25) »Vienen días en que yo castigaré a los habitantes de Egipto, Edom, Amón y Moab. Y también castigaré a los que viven en el desierto, porque ellos se afeitan las patillas para adorar a los muertos, y además se circuncidan. Pero eso no significa que todas estas naciones pertenezcan a mi pueblo. A los habitantes de Judá también los castigaré, pues aunque también se circuncidan, en realidad no me obedecen». Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 196025 He aquí que vienen días, dice Jehová, en que castigaré a todo circuncidado, y a todo incircunciso; Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente25 »Se acerca la hora —dice el Señor—, cuando castigaré a todos los que están circuncidados en el cuerpo pero no en espíritu: Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)25 a Egipto, Judá, Edom, los hijos de Ammón, Moab, y a todos los árabes que se afeitan las sienes y que viven en el desierto. Pues todos estos pueblos no son circuncidados, y la gente de Israel no ha circuncidado su corazón. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion25 He aquí que vienen días, dice YHVH, En que castigaré a todo circunciso con todo incircunciso:° Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 197525 a Egipto, a Judá, a Edom, a los hijos de Amón, a Moab y a todos los que se rapan las sienes, que habitan en el desierto. Todas estas naciones son incircuncisas, como también toda la casa de Israel es incircuncisa de corazón.' Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)25 He aquí que vienen días, dice Jehová, en que castigaré a todo circuncidado, y a todo incircunciso: Ver Capítulo |
”No había en todo el paraíso un solo árbol que pudiera compararse contigo. No había nadie que tuviera tu grandeza y hermosura. Sin embargo, caerás a lo más profundo de la tierra, junto con los demás árboles de mi jardín. Allí quedarás tendido. ¡Morirás como mueren en batalla los que no creen en mí! ”En este ejemplo, tú, rey de Egipto, eres el árbol, junto con todo tu pueblo. Te juro que así es”».
No le dan ninguna importancia a mi templo; al contrario, dejan entrar en él a extranjeros, que ni en su cuerpo ni en su mente llevan la señal de mi pacto. Dejan en manos de esa gente el culto en el templo, que es algo muy especial y que a ustedes les corresponde hacer. Además, ustedes me faltan al respeto, pues me presentan grasa y sangre como ofrenda. Con esos actos repugnantes, ustedes faltan a mi pacto.