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Hechos 20:33 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

33 »Nunca he querido que me den dinero ni ropa.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

33 Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

33 »Yo nunca he codiciado la plata ni el oro ni la ropa de nadie.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

33 De nadie he codiciado plata, oro o vestidos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

33 Ni la plata, ni el oro, ni el vestido de nadie he codiciado.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

33 De nadie codicié plata, ni oro, ni vestidos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

33 No he codiciado plata, u oro, o vestidura de nadie.

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Hechos 20:33
13 Referencias Cruzadas  

Moisés se enojó muchísimo y le dijo a Dios: «No aceptes sus ofrendas, Dios mío. Yo nunca les he hecho ningún daño, y ellos jamás me han dado nada. ¿Cómo pueden decir que me aprovecho de ellos?»


Si otros tienen ese derecho, con más razón lo tenemos nosotros. Pero no hemos hecho valer ese derecho, sino que todo lo hemos soportado, con tal de no crear problemas al anunciar la buena noticia de Cristo.


Sin embargo, yo nunca he reclamado ese derecho. Tampoco les escribo esto para que me den algo. ¡Prefiero morirme antes de que alguien me quite la satisfacción de ser apóstol sin sueldo!


Pero entonces, ¿qué gano yo con eso? ¡Nada menos que la satisfacción de poder anunciar la buena noticia, sin recibir nada a cambio! Es decir, anunciarla sin hacer valer mi derecho de vivir de mi trabajo como apóstol.


que Bernabé y yo también tenemos derecho a recibir comida y bebida por el trabajo que hacemos.


¿Cuál fue mi pecado? Lo único que hice fue anunciarles la buena noticia de Dios sin cobrarles nada; me resté importancia, para dársela a ustedes,


Cuando estuve entre ustedes y necesité algo, nunca les pedí que me ayudaran. Los miembros de la iglesia en la región de Macedonia llegaron y me dieron lo que necesitaba. Traté de que ustedes no tuvieran que molestarse por mí, y así lo seguiré haciendo.


¡Hágannos un lugar en su corazón! Con nadie hemos sido injustos. A nadie hemos dañado, ni de nadie nos hemos aprovechado.


Como ustedes saben, jamás les hemos dicho cosas lindas para tratar de convencerlos, ni los hemos engañado para ganar dinero. Dios sabe que esto es cierto.


Cuiden ustedes de las personas que Dios dejó a su cargo, pues ellas pertenecen a Dios. Cuídenlas, como cuida el pastor a sus ovejas. Háganlo por el gusto de servir, que es lo que a Dios le agrada, y no por obligación ni para ganar dinero.


Ellos han comenzado a anunciar el mensaje de Jesucristo, y no han aceptado ninguna ayuda de los que no creen en Dios.


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