Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Ezequiel 7:23 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

23 ”Por toda la ciudad hay violencia; por todo el país se mata a la gente. Ezequiel, prepara las cadenas para arrastrar los cadáveres,

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

23 Haz una cadena, porque la tierra está llena de delitos de sangre, y la ciudad está llena de violencia.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

23 »Prepara cadenas para mi pueblo, porque la tierra está ensangrentada por crímenes terribles. Jerusalén está llena de violencia.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

23 Harán allí una masacre porque el país está cubierto de sangre y la ciudad repleta de violencia.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

23 Prepara grilletes: el país está lleno de crímenes sangrientos y la ciudad repleta de violencia.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

23 Prepara las cadenas, porque el país está lleno de crímenes, la ciudad está repleta de violencia.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

23 Haz una cadena, porque la tierra está llena de crímenes sangrientos, y la ciudad está llena de violencia.

Ver Capítulo Copiar




Ezequiel 7:23
29 Referencias Cruzadas  

Además de hacer pecar a Judá, Manasés mató a mucha gente inocente. ¡Fueron tantos los que mató que Jerusalén se llenó de sangre desde un extremo al otro!


”Ustedes oran mucho, y al orar levantan las manos, pero yo no los veo ni los escucho. ¡Han matado a tanta gente que las manos que levantan están manchadas de sangre!


»Ustedes tienen las manos llenas de sangre por los crímenes que han cometido. Ustedes mienten y maldicen.


Se apresuran a cometer crímenes y corren a derramar sangre inocente; a su paso quedan solo ruinas.


Tus vestidos están manchados con la sangre de pobres e inocentes. Y a pesar de que nunca los viste cometer ningún delito,


”A ti solo te interesa el dinero y no te importa cómo lo ganes. Con gran violencia robas y matas a gente inocente.


Dios me dijo: «Jeremías, quiero que fabriques un yugo de madera y que le pongas unas correas para atarlo a tu cuello.


Dios volvió a hablarme cuando me llevaban a Babilonia junto con los prisioneros de Judá y Jerusalén. Cuando llegamos a Ramá, el comandante Nebuzaradán me quitó las cadenas y me dijo a solas: «El Dios de Israel me pidió que te dijera que él mandó este desastre sobre tu país,


Abunda la maldad en Jerusalén como abunda el agua en el mar. No se oye hablar en ella más que de violencia y destrucción, ni se ve ninguna otra cosa que no sean heridas y dolor.


Se niega Dios a escucharme, aunque siempre le pido ayuda. A cada paso me pone tropiezos y me hace perder el camino. Me tiene preso y encadenado. ¡No puedo escaparme de él!


Ya han matado a mucha gente en esta ciudad. Por eso las calles están llenas de cadáveres.


Luego busca a los que viven en Jerusalén y en la tierra de Israel, y dales de mi parte este mensaje: “Por causa de tanta violencia que ustedes han cometido, viene el día en que también ustedes comerán su pan llenos de miedo, y beberán su agua llenos de angustia. Todo su país y todas sus ciudades serán destruidas. Sus terrenos quedarán vacíos como un desierto, y no producirán nada. Solo entonces reconocerán que yo soy el Dios de Israel”».


maltrata a los pobres y les roba a los demás; no le devuelve a su deudor lo que recibió en garantía de pago; adora a dioses falsos y comete pecados repugnantes,


”Tú, Jerusalén, te has hecho rica injustamente; tus asesinatos me ponen furioso.


Tus gobernantes siempre están dispuestos a matar y eliminar gente, con tal de hacerse ricos. ¡Parecen lobos que despedazan a su presa!


”Hay quienes son culpables de la muerte de otros por haberlos acusado falsamente. Hay también quienes hacen fiestas en honor de los ídolos, y allí cometen las peores maldades.


”Yo, el Dios de Israel, declaro: ‘Gobernantes de Israel, ¡ya basta de tanta violencia y explotación! ¡Dejen ya de robarle a mi pueblo! ¡Mejor háganle justicia, y pórtense honradamente!’


Luego Dios me llevó al patio que está dentro del templo, y vi que entre el patio y el altar había unos veinticinco hombres. Estaban de espaldas al Lugar Santo y mirando hacia el este; arrodillados, tocaban el suelo con la cara, y adoraban al sol.


Entonces Dios me dijo: «¿Ya viste, Ezequiel? Parece que el pueblo de Judá no se conforma con cometer tantos actos repugnantes aquí en el templo. También ha llenado de violencia a todo el país. ¡Todo el tiempo me están haciendo enojar! ¡Y para colmo, me obligan a oler los ramos malolientes con que adoran a su ídolo!


Y Dios me respondió: —La gente de Israel y de Judá ha pecado mucho. Ellos creen que yo los he abandonado, y que por eso no me fijo en lo que hacen. Han manchado todo el país con la sangre de sus crímenes; han llenado toda la ciudad con sus injusticias.


Si quieren terrenos, los invaden; si quieren casas, se adueñan de ellas; maltratan al dueño y a su familia, y con engaños los echan fuera.


Ya no hay en este mundo gente buena y que ame a Dios; unos a otros se hacen daño. Solo esperan el momento de matarse unos a otros.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos