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Ester 5:1 - Traducción en Lenguaje Actual

Ester 5:1

Tres días después, Ester se puso su vestido de reina, se fue a la entrada de la sala del palacio donde está el trono, y se detuvo frente al rey.

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Ester 5:1 - Reina Valera 1960

Aconteció que al tercer día se vistió Ester su vestido real, y entró en el patio interior de la casa del rey, enfrente del aposento del rey; y estaba el rey sentado en su trono en el aposento real, enfrente de la puerta del aposento.

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Ester 5:1 - Nueva Version Internacional

Al tercer día, Ester se puso sus vestiduras reales y fue a pararse en el patio interior del palacio, frente a la sala del rey. El rey estaba sentado allí en su trono real, frente a la puerta de entrada.

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Ester 5:1 - Biblia de las Americas

Y aconteció al tercer día que Ester se vistió con sus vestiduras reales y se puso en el atrio interior del palacio del rey delante de los aposentos del rey, y el rey estaba sentado en su trono real en el aposento del trono, frente a la entrada del palacio.

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Ester 5:1 - Dios habla hoy

Tres días después, Ester se puso las vestiduras reales y entró en el patio interior de palacio, deteniéndose ante la sala en que el rey estaba sentado en su trono, el cual quedaba frente ala puerta.

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Ester 5:1 - Nueva Traducción Viviente

Al tercer día del ayuno, Ester se puso las vestiduras reales y entró en el patio interior del palacio, que daba justo frente a la sala del rey. El rey estaba sentado en su trono real, mirando hacia la entrada.

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Ester 5:1 - Palabra de Dios para Todos

Al tercer día, Ester vistió su traje real y se paró en la parte interior del palacio, frente al corredor del salón del rey. El rey estaba sentado en su trono al fondo del salón, frente a la puerta.

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Ester 5:1 - Biblia de Jerusalén 1998

[(a) Al tercer día, y una vez acabada su oración, se despojó de sus vestidos de orante y se vistió de reina. Recobrada su espléndida belleza, invocó a Dios, que vela sobre todos y los salva, y tomando a dos siervas, se apoyó suavemente en una de ellas, mientras la otra la seguía alzando el ruedo del vestido. (b) Iba resplandeciente, en el apogeo de su belleza, con rostro alegre como de enamorada, aunque su corazón estaba oprimido por la angustia. (c) Franqueando todas las puertas, llegó hasta la presencia del rey. Estaba el rey sentado en su trono, revestido de las vestiduras de las ceremonias públicas, cubierto de oro y piedras preciosas y con aspecto verdaderamente impresionante. (d) Alzando su rostro, resplandeciente de gloria, lanzó una mirada tan colmada de ira que la reina se desvaneció; perdió el color y apoyó la cabeza sobre la sierva que la precedía. (e) Mudó entonces Dios el corazón del rey en dulzura, angustiado se precipitó del trono y la tomó en sus brazos y, en tanto ella se recobraba, le dirigía dulces palabras, (f) diciendo: "¿Qué ocurre, Ester? Yo soy tu hermano, ten confianza. No morirás, pues mi mandato sólo alcanza a la gente común. Acércate."]

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Ester 5:1 - Kadosh Israelita Mesiánica

En el tercer día, cuando cesó de orar, Ester[33] se puso los atuendos reales y se paró en el patio interno del palacio del rey, frente a los aposentos del rey. El rey estaba sentado en su trono real en el aposento del rey, frente a la entrada al aposento. [(1a) Y estando espléndidamente arreglada, [y] habiendo clamado a Elohim, el Supervisor y Preservador de todas las cosas, ella tomó sus dos sirvientas, y se apoyó sobre una, como una delicada fémina, y la otra siguió llevando su cola. (1b) Y ella estaba radiante en la perfección de su belleza; y su rostro estaba alegre, y si fuera benevolente, pero su corazón estaba cargado de temor. (1c) Y habiendo pasado por todas las puertas, ella se paró delante del rey; y él estaba sentado en su trono real, y él se había puesto todos sus gloriosos atuendo, cubiertos todos con oro y piedras preciosas, y fue muy terrible. (1d) Y habiendo levantado su rostro resplandeciente con gloria, él miró con intenso enojo, y la reina cayó, y cambió su color según se desmayó; y se inclinó sobre la cabeza de la sirvienta que fue delante de ella. (1e) Pero Elohim cambió el ruaj del rey delicadamente, y con intenso sentimiento él saltó de su trono, y la tomó en sus brazos, hasta que ella se recuperó, él la consoló con palabras apacibles, y dijo a ella: (1f) "¿Cuál es el problema Ester? Yo soy tu hermano, sé de buen ánimo, tú no morirás, puesto que nuestro mandamiento está abiertamente declarado a ti, acércate.]

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