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Deuteronomio 32:40 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

40 ”Levanto mi mano al cielo, y juro por mi vida eterna,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

40 Porque yo alzaré a los cielos mi mano, Y diré: Vivo yo para siempre,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

40 Ahora levanto mi mano al cielo y declaro: ‘Tan cierto como que yo vivo,

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Biblia Católica (Latinoamericana)

40 Sí, yo alzo al cielo mi mano y digo: 'Tan cierto como vivo yo para siempre,

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La Biblia Textual 3a Edicion

40 Levanto pues a los cielos mi mano, Y digo: ¡Yo vivo eternamente!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

40 Sí; yo alzo mis manos al cielo y digo: tan cierto como que vivo eternamente,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

40 Porque yo alzo al cielo mi mano, y digo: Vivo yo para siempre.

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Deuteronomio 32:40
19 Referencias Cruzadas  

Sin embargo, Abram le contestó: —Yo le he jurado al Dios altísimo, creador del cielo y de la tierra,


Abraham, por su parte, se quedó a vivir un largo tiempo en el país de los filisteos. Allí en Beerseba plantó un árbol, para adorar al Dios eterno.


»¡Bendito seas, mi Dios, tú que vives y me proteges! ¡Alabado seas, mi Dios y Salvador!


¡Sálvame también! ¡Líbrame de caer en manos de gente malvada de otros pueblos! Esa gente abre la boca y dice mentiras; levanta la mano derecha y hace juramentos falsos.


Esa gente abre la boca y dice mentiras; levanta la mano derecha y hace juramentos falsos.


Cuando juren en mi nombre, sean sinceros y justos conmigo y con los demás. Así, por amor a ustedes bendeciré a todas las naciones, y ellas me cantarán alabanzas».


Ustedes son de Judá, y ahora viven en Egipto. Pues escúchenme bien: yo les juro que ninguno de ustedes volverá a jurar aquí usando mi nombre. Nadie volverá a decir: ‘¡Lo juro por el Dios de Israel!’


Diles de mi parte lo que voy a contarte: »El día que yo elegí a Israel, le juré seriamente que yo sería el Dios de sus descendientes. Luego me di a conocer a ellos en Egipto, y les repetí mi juramento. Les dije que yo soy su Dios.


Ese mismo día les prometí sacarlos de Egipto y llevarlos al país que yo mismo había buscado para ellos, ¡una tierra muy bella y fértil, donde siempre hay abundancia de alimentos!


5 (10) Todo el mundo se dará cuenta entonces de que, cuando yo saco la espada, algo terrible va a suceder.


El ángel levantó las manos al cielo y, en el nombre del Dios de la vida, juró: —Esto terminará cuando termine la destrucción del pueblo de Dios, es decir, dentro de tres años y medio.


Yo soy Dios, y mi fama es conocida en toda la tierra. Una cosa te juro: Ninguno de los que vieron los milagros que hice en Egipto y en este desierto, verá el territorio que les prometí. Ellos hablaron mal de mí, me pusieron a prueba muchísimas veces, y no me obedecen.


Estos cuatro seres vivientes cantan y dan gracias al que está sentado en el trono y vive para siempre. En sus cantos dicen lo maravilloso, poderoso y digno que es él de recibir honores. Cada vez que hacen esto, los veinticuatro ancianos se arrodillan delante de él, lo adoran y, arrojando sus coronas delante del trono, cantan:


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