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Amós 5:10 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

10 »Ustedes desprecian al que lucha por la justicia y al que dice la verdad;

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

10 Ellos aborrecieron al reprensor en la puerta de la ciudad, y al que hablaba lo recto abominaron.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

10 ¡Cómo odian ustedes a los jueces honestos! ¡Cómo desprecian a los que dicen la verdad!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

10 ¡Ay de ustedes, que transforman las leyes en algo tan amargo como el ajenjo y tiran por el suelo la justicia!

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La Biblia Textual 3a Edicion

10 °Que en la puerta° aborrecen al que amonesta, Y detestan al que habla rectamente.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

10 odian al testigo en el juicio y detestan al que habla rectamente!

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

10 Ellos odian al que reprende en la puerta de la ciudad, y aborrecen al que habla lo recto.

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Amós 5:10
24 Referencias Cruzadas  

y cuando lo encontró le dijo: —¿Así que eres tú el que trae tantos problemas sobre Israel?


Cuando Elías encontró a Ahab, este le dijo a Elías: —¡Vaya, mi enemigo Elías anda por aquí! Elías le contestó: —Sí, así es. Siempre haces lo que a Dios no le agrada,


El rey de Israel le respondió: —Hay un profeta al que podemos consultar. Se llama Micaías y es hijo de Imlá. Pero yo lo odio porque nunca me anuncia cosas buenas, sino siempre malas. Josafat le dijo: —No digas eso.


Todavía estaba hablando el profeta, cuando el rey lo interrumpió diciendo: —¡No necesito de tus consejos! ¡Cállate o te mueres! Por último, el profeta le dijo: —A pesar de lo que has hecho, no quieres escucharme. No hay duda de que Dios te ha abandonado, y de que va a destruirte.


Pero la gente siempre se burlaba de los mensajeros de Dios y de los profetas, y no les hacían caso. Y así siguieron hasta que Dios ya no aguantó más y, muy enojado, decidió castigarlos.


Al malcriado no le gusta que nadie lo corrija, ni se junta con los sabios.


»Se acabarán los mentirosos que acusan a otros falsamente. Se acabarán también los que ponen trampas a los jueces y los que con engaños niegan justicia al inocente».


En el palacio del rey trabajaba un hombre de Etiopía, que se llamaba Ébed-mélec, el cual supo que me habían arrojado al pozo. Un día en que el rey estaba en una reunión, frente al Portón de Benjamín,


»Mi acusación es solo contra los sacerdotes, ¡nadie más es responsable!


para que la revise. Si la hinchazón de la piel es blanca, y el pelo se ha puesto blanco, y en la hinchazón se ve la carne viva,


Ellos los amarían a ustedes, si ustedes fueran como ellos. Pero ustedes ya no son así, porque yo los elegí para que no sean como ellos. Por eso ellos los odian a ustedes.


Todos los que hacen lo malo odian la luz, y no se acercan a ella, para que no se descubra lo que están haciendo.


La gente de este mundo no los odia a ustedes. Pero a mí me odia porque les digo que su conducta es mala.


¡Ahora resulta que, por decirles la verdad, me he hecho enemigo de ustedes!


Todo el mundo se alegrará de verlos muertos, y se mandarán regalos unos a otros para celebrar su muerte, porque esos dos profetas eran un terrible sufrimiento para aquella gente.


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