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2 Samuel 14:24 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

24 el rey dijo: «No quiero verlo. Que se vaya a su casa». Así que Absalón se fue a su casa, y no se le permitía ver al rey.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

24 Mas el rey dijo: Váyase a su casa, y no vea mi rostro. Y volvió Absalón a su casa, y no vio el rostro del rey.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

24 Pero el rey dio esta orden: «Absalón puede ir a su propia casa, pero jamás vendrá a mi presencia». De manera que Absalón no vio al rey.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

24 Sin embargo el rey dijo: 'Que se vaya a su casa y que no se presente ante mí'. Absalón se retiró pues a su casa y no se presentó ante el rey.

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La Biblia Textual 3a Edicion

24 Y dijo el rey: ¡Que regrese a su propia casa, pero no verá mi rostro! Así que Absalón regresó a su propia casa, pero no vio el rostro del rey.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

24 Pero el rey dijo: 'Que se retire a su casa y no venga a verme'. Absalón se retiró a su casa y no se presentó ante el rey.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

24 Mas el rey dijo: Que se vaya a su casa, y no vea mi rostro. Y se volvió Absalón a su casa, y no vio el rostro del rey.

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2 Samuel 14:24
6 Referencias Cruzadas  

Pero Judá le dijo: —El gobernador de Egipto claramente nos dijo que no va a recibirnos si no llevamos a nuestro hermano. Así que iremos a comprar trigo solo si dejas que él nos acompañe.


Cuando Absalón lo supo, la tranquilizó y le dijo: «Hermanita, lo que Amnón ha hecho contigo es terrible. Pero no le guardes rencor, porque es tu hermano». Desde entonces Tamar se fue a vivir a la casa de su hermano Absalón, pero siempre prefería estar sola.


Absalón vivió dos años en Jerusalén, y durante todo ese tiempo nunca se le permitió ver al rey.


David le contestó: «Me parece bien. Haré un pacto contigo, pero con la condición de que, cuando vengas, me traigas a Mical, la hija de Saúl».


Así que el rey le dijo a Moisés: —¡Largo de aquí! Y más te vale no volver a presentarte ante mí. Si vuelves por acá, mandaré que te maten.


Todos podrán ver a Dios cara a cara, y el nombre de Dios estará escrito en sus frentes.


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