1 Reyes 15:22 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual22 Entonces el rey Asá llamó a todo el pueblo de Judá para que se llevaran todas las piedras y la madera que Baasá había usado para reforzar la seguridad en Ramá. Con esas piedras y esa madera, el rey Asá reforzó la seguridad de Mispá y Gueba, ciudades de Benjamín. Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 196022 Entonces el rey Asa convocó a todo Judá, sin exceptuar a ninguno; y quitaron de Ramá la piedra y la madera con que Baasa edificaba, y edificó el rey Asa con ello a Geba de Benjamín, y a Mizpa. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente22 Entonces el rey Asa mandó una orden por todo Judá mediante la cual exigía que toda persona, sin excepción, ayudara a transportar las piedras de construcción y la madera que Baasa estaba usando para fortificar Ramá. Asa empleó esos mismos materiales para fortificar la ciudad de Geba en Benjamín y la ciudad de Mizpa. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)22 El rey Azá entonces convocó a todo Judá, sin que nadie faltara, y sacaron las piedras y madera con que Basá fortificaba Ramá, y el rey Azá las utilizó para fortificar Gueba de Benjamín y Mispá. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion22 Entonces el rey Asa convocó a todo Judá sin excepción, y se llevaron las piedras y la madera de Ramá, con que Baasa la estaba fortificando, y con ellas el rey Asa fortificó Geba de Benjamín y Mizpa. Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 197522 Convocó entonces Asá a todos los de Judá sin excepción, se llevaron de Ramá las piedras y maderas con que Basá la estaba fortificando y el rey Asá fortificó con ellas Gueba de Benjamín y Mispá. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)22 Entonces el rey Asa convocó a todo Judá, sin exceptuar ninguno; y quitaron de Ramá la piedra y la madera con que Baasa edificaba, y edificó el rey Asa con ello a Gabaa de Benjamín, y a Mizpa. Ver Capítulo |
En todas las ciudades de Judá, en la región que va de Gueba a Beerseba, había sacerdotes que ofrecían sacrificios a Dios en los pequeños templos de las colinas. Josías mandó destruirlos, y obligó a los sacerdotes a vivir en Jerusalén. A estos les prohibió trabajar en el templo de Dios, aunque sí los dejó comer de los panes sin levadura, al igual que los demás sacerdotes. Además, Josías ordenó destruir los altares de los dioses falsos que estaban en la entrada del palacio de Josué, quien fue gobernador de Judá. Ese palacio estaba a la izquierda de la entrada de la ciudad.
De norte a sur, todo el país se volverá una llanura. Solo la ciudad de Jerusalén permanecerá en su monte, y todo en ella seguirá siendo igual, tanto en el Portón de Benjamín como en el Portón de la Esquina, lo mismo en la torre de Hananel que en las bodegas del rey. Sus habitantes vivirán tranquilos, porque nadie volverá a destruirla.