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Salmos 1:1 - Biblia Torres Amat 1825

1 Dichoso aquel varón que no se deja llevar de los consejos de los malos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se asienta en la cátedra pestilente de los libertinos;

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Qué alegría para los que no siguen el consejo de malos, ni andan con pecadores, ni se juntan con burlones,

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Dichoso el hombre que no va a reuniones de malvados, ni sigue el camino de los pecadores ni se sienta en la junta de burlones,

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 ¡Cuán bienaventurado es el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni se detuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Dichoso el hombre que no sigue el consejo del impío, ni en el camino del errado se detiene, ni en la reunión de los malvados toma asiento,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 El piadoso será prosperado, el impío perecerá Bienaventurado el hombre que no anda en consejo de malos, ni está en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores está sentado;

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Salmos 1:1
52 Referencias Cruzadas  

No permita Dios que tenga yo parte en sus designios, ni empañe mi gloria uniéndome con ellos; porque en los homicidios demostraron su furor, y en la destrucción de una ciudad su venganza.


Y siguió caminando en pos de Dios, y se desapareció, porque Dios le trasladó.


Pues no se contentó con imitar los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, sino que además tomó por mujer a Jezabel, hija de Etbaal, rey de los sidonios, por donde vino a servir a Baal y adorarlo.


Pero también éste comenzó luego a seguir los pasos de la casa de Acab; porque su madre lo precipitó a la impiedad.


¿Podrá, acaso, jamás ser de tu agrado que me entregues a la calumnia, y oprimirme, siendo yo la obra de tus manos, y cooperar a los designios de los impíos?


Pero en medio de eso, los impíos no tienen la prosperidad en su mano; por tanto lejos de mí su modo de pensar.


Si creéis que he seguido el camino de la vanidad, y que han corrido mis pies a urdir fraudes contra el prójimo,


Porque conoce el Señor y premia el proceder de los justos; mas la senda de los impíos terminará en la perdición.


Bienaventurados los que observan la ley, y practican en todo tiempo la virtud.


Bienaventurado el hombre que teme al Señor, y que toda su afición la pone en cumplir sus mandamientos.


Retiraos de mí, malignos; yo me ocuparé en estudiar los mandamientos de mi Dios.


Feliz llamaron al pueblo que goza de estas cosas. Mas yo digo: Feliz aquel pueblo que tiene al Señor por su Dios.


Dichoso aquel que tiene por protector al Dios de Jacob , el que tiene puesta su esperanza en el Señor Dios suyo.


El Señor protege a los peregrinos; ampara al huérfano y a la viuda, y desbaratará los designios de los pecadores.


Abrazad la buena doctrina; no sea que al fin se irrite el Señor, y perezcáis descarriados de la senda de la justicia. Porque cuando de aquí a poco se inflamare su ira, bienaventurados todos aquellos que ponen en él su confianza.


Mis pies se han dirigido siempre por el camino de la rectitud. ¡Oh Señor!, yo cantaré tus alabanzas en las reuniones de tu pueblo.


Gustad y ved cuán suave es el Señor; bienaventurado el hombre que en él confía.


Estando en su lecho discurre cómo obrar la iniquidad; anda en todo género de malos pasos; no tiene horror a la maldad.


Tú me has defendido de la conspiración de los malignos, del tropel de los que obran la iniquidad.


Y así los abandoné, dejándolos ir en pos de los deseos de su corazón, y seguir sus devaneos.


No dejará sin bienes a los que proceden con inocencia. ¡Oh Señor de los ejércitos!, bienaventurado el hombre que pone en ti su esperanza.


no sigas, oh hijo mío, sus pasos; guárdate de andar por sus sendas;


¿Hasta cuándo, a manera de párvulos, habéis de amar las niñerías? ¿Hasta cuándo, necios, apeteceréis las cosas que os son nocivas; e imprudentes, aborrecéis la sabiduría?


La buena doctrina hará amable al hombre; pero aquellos que la desprecian hallan el precipicio en el camino que siguen.


Quien anda con sabios, sabio será; el amigo de los necios se asemejará a ellos.


Pero aparejados están los terribles juicios de Dios para castigar a los burlones, y los mazos para machacar los cuerpos de los insensatos.


librándote de todo mal camino y de los hombres de lengua perversa,


El se burlará de los burladores, y la dará su gracia a los humildes.


Al contrario, el camino de los impíos está lleno de tinieblas; no advierten el precipicio en que van a caer.


Si fueres sabio, para tu provecho lo serás; mas si eres un mofador, tú solo pagarás la pena.


No me he sentado en las reuniones de los escarnecedores o impíos; ni me engreí de lo que obró el poder de tu mano; solo me estaba y retirado, pues tú me llenaste de vaticinios o palabras amenazadoras.


Al contrario, bienaventurado el varón que tiene puesta en el Señor su confianza, y cuya esperanza es el Señor.


antes bien dije yo allí a sus hijos: No sigáis los ejemplos de vuestros padres, ni imitéis su conducta, ni os contaminéis con sus ídolos.


Y Jesús , respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Joná porque no te ha revelado eso la carne y la sangre u hombre alguno, sino mi Padre que está en los cielos.


Pero Jesús respondió: Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios, y la ponen en práctica.


el cual no había consentido en el designio de los otros ni en lo que habían ejecutado; antes bien era de aquellos que esperaban también el reino de Dios.


Y añadió: Si comprendéis estas cosas, seréis bienaventurados, cuando las practiquéis.


Le dijo Jesús : Tú has creído, ¡oh Tomás!, porque me has visto: bienaventurados aquellos que sin haberme visto han creído.


por el cual así mismo, en virtud de la fe, tenemos cabida en esta gracia, en la cual permanecemos firmes, y nos gloriamos esperando la gloria de los hijos de Dios.


Por tanto, tomad las armas todas de Dios, o todo su arnés, para poder resistir en el día aciago, y sosteneros apercibidos en todo.


Todo animal que tiene la uña hendida en dos partes y rumia, le podéis comer.


Bienaventurado eres, ¡oh Israel! ¿Quién hay semejante a ti, ¡oh pueblo afortunado!, que hallas tu salud en el Señor? El es el escudo que te cubre y defiende, y la espada que te llena de gloria. Tus enemigos rehusarán reconocerte; pero tú los sojuzgarás y pondrás el pie sobre su cuello.


Ahora los infieles extrañan mucho que no concurráis vosotros a los mismos desórdenes de torpeza, y os llenan de vituperios.


Bienaventurados los que lavan sus vestiduras en la sangre del Cordero, para tener derecho al árbol de la vida y a entrar por las puertas de la ciudad santa.


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