Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Proverbios 21:10 - Biblia Torres Amat 1825

10 Desea el mal el alma del impío; no tendrá compasión de su prójimo.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

10 El alma del impío desea el mal; Su prójimo no halla favor en sus ojos.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

10 Los malvados desean el mal; no muestran compasión a sus vecinos.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

10 El malvado sólo desea el mal, nadie le cae bien.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

10 Afán del malvado es desear el mal, Su prójimo nunca halla favor a sus ojos.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

10 El alma del malvado desea el mal, no tiene piedad para su prójimo.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

10 El alma del impío desea el mal; su prójimo no halla favor a sus ojos.

Ver Capítulo Copiar




Proverbios 21:10
19 Referencias Cruzadas  

Dichoso el hombre que se compadece, y da prestado al pobre; y que dispensa sus palabras con discreción,


Derramó a manos llenas sus bienes entre los pobres; su justicia permanece eternamente; su fortaleza será exaltada con gloria.


Estando en su lecho discurre cómo obrar la iniquidad; anda en todo género de malos pasos; no tiene horror a la maldad.


El deseo del impío es que se hagan fuertes los hombres peores; mas con todo, la raíz de los justos irá retoñando cada vez más.


Peca a quien a su prójimo menosprecia; pero el que del pobre se compadece será bienaventurado. Quien cree en el Señor, ama la misericordia.


y que se gozan en el mal que han hecho, y hacen gala de su maldad;


Quien cierra sus oídos al clamor del pobre, clamará también y no será oído.


Mejor es vivir al descubierto en un rincón del desván, que dentro de la misma casa con una mujer rencillosa.


No maquines ningún mal contra tu amigo, puesto que él se fía de ti.


Esos sucesos eran figura de lo que atañe a nosotros, a fin de que no nos abandonemos a malos deseos, como ellos se abandonaron.


¿De qué servirá, hermanos míos, el que uno diga tener fe, si no tiene obras? ¿Por ventura la fe podrá salvarle?


El mundo pasa, y pasa también con él su concupiscencia. Mas el que hace la voluntad de Dios permanece eternamente.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos