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Oseas 2:1 - Biblia Torres Amat 1825

1 Llamad a vuestros hermanos, Pueblo mío ; y a vuestra hermana, La que ha alcanzado misericordia .

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Decid a vuestros hermanos: Ammi; y a vuestras hermanas: Ruhama.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 »En ese día, llamarán a sus hermanos Ammi —“mi pueblo”— y a sus hermanas llamarán Ruhama: “las que yo amo”.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Y los hijos de Israel serán tan numerosos como la arena del mar, que no pueden contarse ni medirse. Entonces, en vez de decirles: 'Ustedes no son mi pueblo', les dirán:'

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 ¡Llamad pues a vuestros hermanos Ammi,° y a vuestras hermanas Ruhama!°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Será el número de los hijos de Israel como la arena del mar que no puede medirse ni contarse. Y en vez de llamarlos: 'No-mi-pueblo', se les llamará: 'Hijos-del-Dios-vivo'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Decid a vuestros hermanos, Ammi, y a vuestras hermanas, Ruhama:

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Oseas 2:1
17 Referencias Cruzadas  

Yo te llenaré de bendiciones, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y como la arena que está en la orilla del mar; tu posteridad poseerá las ciudades de sus enemigos,


Mas ésta será la nueva alianza que yo haré, dice el Señor, con la casa de Israel, después que llegue aquel tiempo: Imprimiré mi ley en sus entrañas, y la grabaré en sus corazones; y yo seré su Dios, y ellos serán el pueblo mío.


Y ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios.


Porque no han quedado Israel y Judá abandonados de su Dios, el Señor de los ejércitos; y porque la tierra de los caldeos está llena de pecados contra el Santo de Israel.


para que sigan mis mandamientos, y observen mis leyes, y las practiquen, con lo cual sean ellos el pueblo mío, y yo sea su Dios.


Y os henchiré de hombres y de bestias, que se multiplicarán y crecerán, y haré que seais poblados como antiguamente, y os daré bienes más grandes que los que tuvisteis desde el principio , y conoceréis que yo soy el Señor.


Y habitaréis en la tierra que yo di a vuestros padres, y vosotros seréis el pueblo mío, y yo seré vuestro Dios.


Y tendré junto a ellos mi tabernáculo, y yo seré su Dios, y ellos serán el pueblo mío.


Acusad a vuestra madre, acusadla; porque ya no es mi esposa, ni yo soy su esposo. Aparte de sí sus prostituciones, o idolatrías, y arroje de su seno los adulterios.


Y la sembraré yo para mí como preciosa simiente sobre la tierra, porque me apiadaré de aquella nación que fue llamada: No más misericordia. Y al que dije que no era mi pueblo, le diré: Pueblo mío eres tú; y él dirá: Tú eres mi Dios.


Y a esta tercera parte la haré pasar por el fuego, y la purificaré como se purifica la plata, y la acrisolaré como es acrisolado el oro. Ellos invocarán mi Nombre, y yo los escucharé propicio. Yo diré: Pueblo mío eres tú; y él dirá: Tú eres mi Dios y Señor.


Por lo cual teniendo nosotros este ministerio de predicar la nueva ley, en virtud de la misericordia que hemos alcanzado de Dios, no decaemos de ánimo;


y así ha sobreabundado en mí la gracia de nuestro Señor Jesucristo con la fe y caridad que es en Cristo Jesús o por sus méritos.


Por esto, queridos míos, os suplico que como extranjeros y peregrinos, que sois en este mundo, os abstengáis de los deseos carnales, que combaten contra el alma,


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