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Números 16:31 - Biblia Torres Amat 1825

31 No bien hubo acabado de hablar, cuando la tierra se hundió debajo de los pies de aquéllos,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

31 Y aconteció que cuando cesó él de hablar todas estas palabras, se abrió la tierra que estaba debajo de ellos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

31 Apenas Moisés terminó de decir estas palabras, la tierra repentinamente se abrió debajo de ellos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

31 Aún no terminaba de hablar, cuando la tierra se abrió a sus pies.

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La Biblia Textual 3a Edicion

31 Y aconteció que al terminar de hablar todas estas palabras, el suelo que estaba debajo ellos fue partido,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

31 Apenas había acabado de pronunciar todas estas palabras cuando se abrió el suelo debajo de ellos,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

31 Y aconteció, que acabando él de hablar todas estas palabras, se abrió la tierra que estaba debajo de ellos.

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Números 16:31
9 Referencias Cruzadas  

Estará la tierra, o el hombre, en una agitación semejante a la de un borracho; y mudará de sitio, como tienda que sólo se arma para pasar una noche; se verá agobiada con el peso de su propia iniquidad, y caerá y nunca jamás se levantará.


pero si el Señor hiciere una cosa nunca vista, de manera que la tierra abriendo su boca se los trague a ellos y a todas sus cosas, y bajen vivos al infierno, sabréis entonces que han blasfemado contra el Señor.


y abriendo su boca se los tragó con sus tiendas y todos sus haberes;


y amotinados dijeron: ¡Ojalá hubiésemos perecido allá entre nuestros hermanos delante del Señor!


Nuestro padre murió en el desierto; no tuvo parte en la rebelión suscitada contra el Señor por Coré, sino que vino a morir, como todos, por su pecado: mas no dejó hijos varones. ¿Por qué razón se ha de borrar de su familia el nombre suyo por no haber tenido un hijo? Dadnos a nosotros la herencia entre los parientes de nuestro padre.


y lo sucedido con Datán y Abirón, hijos de Eliab, hijo que fue de Rubén; a los cuales la tierra, abriendo su boca, se los tragó con sus familias y tiendas y todo cuanto poseían en medio de Israel.


Estos son los que contaminan y deshonran vuestros convites de caridad cuando asisten a ellos sin vergüenza, cebándose a sí mismos, nubes sin agua, llevadas de aquí para allá por los vientos; árboles otoñales, infructuosos, dos veces muertos, sin raíces;


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