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Lucas 18:3 - Biblia Torres Amat 1825

3 Vivía en la misma ciudad una viuda, la cual solía ir a él, diciendo: Hazme justicia de mi contrario.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Una viuda de esa ciudad acudía a él repetidas veces para decirle: “Hágame justicia en este conflicto con mi enemigo”.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 En la misma ciudad había también una viuda que acudía a él para decirle: 'Hazme justicia contra mi adversario'.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Había también una viuda en aquella ciudad, y acudía° a él diciendo: Hazme justicia de mi adversario.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Había también en aquella ciudad una viuda, que acudía a él para decirle: 'Hazme justicia contra mi adversario'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él diciendo: Hazme justicia de mi adversario.

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Lucas 18:3
13 Referencias Cruzadas  

A las viudas las despachabas con las manos vacías, y quebrantabas los brazos a los huérfanos.


Me llenaba de bendiciones el que hubiera perecido sin mi auxilio; y yo confortaba el corazón de la viuda desolada.


Y entonces venid y argüidme, dice el Señor: Aunque vuestros pecados os hayan teñido como la grana, quedarán vuestras almas blancas como la nieve; y aunque fuesen teñidas de encarnado como el rojo, se volverán del color de la lana más blanca.


Se engrosaron y engordaron; y han violado pésimamente mis preceptos: No han administrado justicia a la viuda, ni han defendido la causa del huérfano, y no hicieron justicia al pobre.


Componte luego con tu contrario, mientras estás con él todavía en el camino; no sea que te ponga en manos del juez, y el juez te entregue en las del alguacil, y te metan en la cárcel.


diciendo: En cierta ciudad había un juez, que ni tenía temor de Dios, ni respeto a hombre alguno.


Mas el juez en mucho tiempo no quiso hacérsela. Pero después dijo para consigo: Aunque yo no temo a Dios, ni respeto a hombre alguno,


con todo, para que me deje en paz esta viuda, le haré justicia, a fin de que no venga de continuo a romperme la cabeza.


Maldito el que tuerce la justicia o el derecho del extranjero, del huérfano y de la viuda. Y responderá todo el pueblo: Amén.


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