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Jeremías 9:4 - Biblia Torres Amat 1825

4 Guárdese cada uno, entre ellos, de su prójimo, y nadie se fíe de sus hermanos; porque todo hermano hará el oficio de traidor, y todo amigo procederá con fraudulencia.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 Guárdese cada uno de su compañero, y en ningún hermano tenga confianza; porque todo hermano engaña con falacia, y todo compañero anda calumniando.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 «¡Cuidado con tu vecino! ¡Ni siquiera confíes en tu hermano! Pues un hermano saca ventaja de su hermano, y un amigo calumnia a su amigo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 Se engañan unos a otros, nunca dicen la verdad, su lengua está acostumbrada a mentir, y no pueden convertirse.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 ¡Cuídese cada uno de su prójimo! No tenga confianza en ningún hermano, Porque todo hermano suplanta, Y todo prójimo anda calumniando.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 Unos a otros se engañan, no hablan con sinceridad. A decir mentiras han acostumbrado su lengua; son unos pervertidos, no se pueden

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Guárdese cada uno de su prójimo, y en ningún hermano tenga confianza; porque todo hermano engaña con falacia, y todo prójimo anda con calumniadores.

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Jeremías 9:4
28 Referencias Cruzadas  

No ha de ser ya tu nombre Jacob , dijo entonces el ángel, sino Israel, porque si con el mismo Dios te has mostrado fuerte, ¿cuánto más prevalecerás contra todos los hombres?


Al que calumniaba secretamente a su prójimo, a éste lo he perseguido. No admitía en mi mesa a hombres de ojos altaneros y de corazón insaciable.


Aquel que habla la verdad que tiene en su corazón y no ha forjado ningún dolo con su lengua; ni ha hecho mal a sus prójimos ni ha consentido que fuesen infamados.


Los labios mentirosos disimulan la malevolencia; quien profiere chismes es un insensato.


El hombre que atestigua falsamente contra su prójimo, es un martillo, un estoque, una aguda saeta.


Porque los impíos no duermen, si antes no han hecho algún mal; y si primero no han causado la ruina de alguno, no pueden conciliar el sueño.


Como de pan se alimentan de la impiedad, y beben como vino la injusticia.


Seis son las cosas que abomina el Señor, y otra además le es destestable.


el testigo falso que forja embustes, y el que siembra discordias entre hermanos.


Pecado hemos y mentido contra el Señor, y hemos vuelto las espaldas por no seguir a nuestro Dios, y sí para calumniar y cometer maldades; concebimos y proferimos del corazón palabras de mentira.


Por esto no se enternecerá el Señor en favor de los jovencitos de ese pueblo, ni tendrá compasión de sus huérfanos, ni de sus viudas; porque todo él es hipócrita y malvado, y todas sus bocas no hablan más que desatinos. Por todas estas cosas su furor no se aplaca, sino que aún está levantada su mano.


Y pues tus mismos hermanos y la casa de tu padre te han hecho guerra, y gritado altamente contra ti, no te fíes de ellos, aun cuando te hablen con amor.


Todos esos magnates del pueblo andan descarriados, proceden fraudulentamente; no son más que cobre y hierro; toda es gente corrompida.


Su lengua es como una penetrante flecha; hablan siempre para engañar; con los labios anuncian la paz a su amigo, y en secreto le arman asechanzas.


En medio de ti tienes tú hombres calumniadores para derramar sangre, y dentro de ti se celebraron banquetes idolátricos sobre los montes; en medio de ti han cometido las maldades.


No serás calumniador ni chismoso en el pueblo. No conspires contra la vida de tu prójimo. Yo el Señor.


Pues qué, ¿no es uno mismo el padre de todos nosotros? ¿No es un mismo Dios el que nos ha creado? ¿Por qué, pues, desdeña cada uno de nosotros a su hermano, quebrantando la alianza de nuestros padres?


Recataos de los hombres; pues os delatarán a los tribunales, y os azotarán en sus sinagogas;


Entonces un hermano entregará a su hermano a la muerte, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir;


Y seréis entregados por vuestros mismos padres, y hermanos, y parientes, y amigos, y harán morir a muchos de vosotros;


porque no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santidad.


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