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Génesis 32:25 - Biblia Torres Amat 1825

25 Este varón respetable, viendo que no podía sobrepujar a Jacob , le tocó el tendón del muslo, que al instante se secó.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

25 Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

25 Cuando el hombre vio que no ganaría el combate, tocó la cadera de Jacob y la dislocó.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

25 Y Jacob se quedó solo. Entonces alguien luchó con él hasta el amanecer.

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La Biblia Textual 3a Edicion

25 Pero viendo° que no podía con él, le atacó el encaje de su muslo, y se le descoyuntó el muslo a Jacob mientras luchaba con él.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

25 Jacob se quedó solo. Después, un hombre estuvo luchando con él hasta rayar el alba;

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

25 Y cuando vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.

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Génesis 32:25
14 Referencias Cruzadas  

Date prisa, y sálvate allí: pues nada podré hacer hasta que tú te pongas a salvo dentro de ella. Por esta razón se dio a la dicha ciudad el nombre de Segor.


se quedó solo, y he aquí que se le apareció un personaje, que comenzó a luchar con él hasta la mañana.


Y le dijo: Déjame ir, que ya raya el alba. Jacob respondió: No te dejaré ir, si antes no me das la bendición.


Por este motivo los hijos de Israel, hasta el día de hoy, no comen del nervio de los animales, correspondiente al que se secó en el muslo de Jacob ; en memoria de que habiendo tocado el ángel dicho nervio, quedó éste sin movimiento.


Yo haré que seas como un carro nuevo de trillar las mieses, armadas sus ruedas de dientes de hierro: Tú trillarás y desmenuzarás los montes, y reducirás como a polvo los collados.


Pues yo hice la tierra y creé en ella al hombre; mis manos extendieron los cielos, y di mis órdenes a toda su milicia o celestial muchedumbre.


Velad y orad para no caer en la tentación. Que si bien el espíritu está pronto, la carne es flaca.


Y dejándolos, se retiró aún a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras.


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