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Génesis 13:8 - Biblia Torres Amat 1825

8 Por lo que dijo Abram a Lot: Te ruego no haya disputas entre nosotros, ni entre mis pastores y los tuyos, pues somos hermanos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Finalmente, Abram le dijo a Lot: «No permitamos que este conflicto se interponga entre nosotros o entre los que cuidan nuestros animales. Después de todo, ¡somos parientes cercanos!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 Así pues, Abram le dijo a Lot: 'Mira, es mejor que no haya peleas entre nosotros, ni entre mis pastores y los tuyos, ya que somos hermanos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Y dijo Abram a Lot: Te ruego que no haya contienda entre yo y tú, ni entre mis pastores y tus pastores, pues somos hermanos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Dijo entonces Abrán a Lot: 'No haya altercado entre tú y yo, ni entre mis pastores y los tuyos, pues somos hermanos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Entonces Abram dijo a Lot: Que no haya contienda entre tú y yo, ni entre mis pastores y tus pastores, porque somos hermanos.

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Génesis 13:8
30 Referencias Cruzadas  

Ahí tienes a la vista toda esta tierra; sepárate de mí, te ruego: si tú fueres a la izquierda, yo iré a la derecha; si tú escogieres la derecha, yo me iré a la izquierda.


Así que oyó Abram que Lot, hermano suyo, había sido hecho prisionero, contó o escogió de entre los criados de su casa trescientos dieciocho armados a la ligera, y fue siguiendo su alcance hasta Dan.


Con esto despidió a sus hermanos; y cuando partían, les dijo: No tengáis disputas entre vosotros en el camino.


Habéis de responder: Nosotros, tus siervos, somos pastores desde nuestra niñez hasta el presente, así como lo fueron nuestros padres. Esto le diréis a fin de poder quedaros en esta tierra de Gesén; porque los egipcios miran con cierta abominación a todos los pastores de ovejas.


¡Oh cuán buena y cuán dulce cosa es vivir los hermanos en mutua unión!


Saliendo al día siguiente, vio a dos hebreos que reñían; y dijo al que hacía la injuria: ¿Por qué maltratas a tu prójimo?


La respuesta suave y humilde quebranta la ira; las palabras duras exitan el furor.


El hombre iracundo suscita riñas; el sufrido apacigua las que se han excitado.


Es honor del hombre huir de contiendas; pero todos los necios se mezclan en los altercados.


Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios.


Al día siguiente se metió entre unos que reñían: y los exhortaba a la paz, diciendo: Hombres, vosotros sois hermanos; ¿pues por qué os maltratáis uno al otro?


amándoos recíprocamente con ternura y caridad fraternal, procurando anticiparos unos a otros en las señales de honor y de deferencia.


Haced, pues, todas las cosas sin murmuraciones ni perplejidades;


y así lo hacéis con cuantos hermanos hay en toda la Macedonia. Pero os rogamos, hermanos míos, que adelantéis o crezcáis más y más en este amor;


atendiendo a que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando fuera y extendiendo sus ramas sofoque la buena semilla, y por dicha raíz se contaminen muchos.


Y no olvidéis ejercitar la hospitalidad, pues por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.


puesto que habéis renacido no de semilla corruptible, sino incorruptible por la palabra de Dios vivo, la cual permanece por toda la eternidad.


Vosotros los siervos estad sumisos con todo temor y respeto a los amos, no tan sólo a los buenos y apacibles, sino también a los de recia condición.


no volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, antes al contrario, bienes o bendiciones; porque a esto sois llamados, a fin de que poseáis la herencia de la bendición celestial.


Ejercitad la hospitalidad los unos con los otros, sin murmuraciones.


Porque si estas virtudes se hallan en vosotros, y van creciendo más y más, no quedará estéril y sin fruto el conocimiento que tenéis de nuestro Señor Jesucristo.


Quien no tiene este amor, no conoce a Dios, puesto que Dios es todo caridad, o amor.


Entretanto llegó Gaal, hijo de Obed, con sus hermanos y entró en Siquem; con cuya venida cobrando ánimo los vecinos de Siquem,


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