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2 Samuel 13:34 - Biblia Torres Amat 1825

34 Entretanto escapó Absalón. Un criado que estaba de atalaya, tendiendo la vista, vio venir mucha gente por un camino extraviado al lado del monte.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

34 Y Absalón huyó. Entre tanto, alzando sus ojos el joven que estaba de atalaya, miró, y he aquí mucha gente que venía por el camino a sus espaldas, del lado del monte.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

34 Mientras tanto, Absalón escapó. En ese momento, el centinela que estaba sobre la muralla de Jerusalén vio a una multitud descendiendo de una colina por el camino desde el occidente. Entonces corrió y le dijo al rey: —Veo a una multitud que viene por el camino de Horonaim por la ladera de la colina.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

34 El joven que estaba de vigía divisó un grupo importante que bajaba por el camino de Bajurim, y fue a informar al rey: 'Vi unos hombres que bajan por el camino de Bajurim por la falda del cerro'.

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La Biblia Textual 3a Edicion

34 Y Absalón huyó. Y el joven centinela alzó los ojos y miró, y he aquí que mucha gente venía por el camino de rodeo al costado del monte.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

34 Y Absalón emprendió la huida. Cuando el centinela levantó la vista, divisó mucha gente que venía por el camino de Joronáin, por la ladera del monte. [Se fue, pues, el centinela a informar al rey y le dijo: 'He visto gente que baja por el camino de Joronáin, por la ladera del monte. ']

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

34 Pero Absalón huyó. Entre tanto, alzando sus ojos el joven que estaba de atalaya, miró, y he aquí mucho pueblo que venía por el camino a sus espaldas, del lado de la montaña.

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2 Samuel 13:34
6 Referencias Cruzadas  

Dijo entonces Jonadab al rey: Mira allí muchos hijos del rey; conforme a lo que ha dicho tu siervo, así ha sucedido.


Estaba a la sazón David sentado entre las dos puertas de la ciudad. Y el centinela apostado encima de la puerta sobre la muralla, tendiendo la vista, vio un hombre solo que venía corriendo;


Al hombre que, valiéndose de calumnias, derrama la sangre de una persona, aunque huyendo llegare hasta el borde de un abismo, nadie acudirá a detenerlo.


Os sucederá lo que a un hombre que huyendo de la vista de un león diere con un oso; o entrando en su casa, al apoyarse con su mano en la pared, fuese mordido de una culebra.


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