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1 Pedro 3:11 - Biblia Torres Amat 1825

11 Pues el Señor tiene fijos sus ojos sobre los justos, y escucha propicio las súplicas de ellos, al paso que mira con recelo a los que obran mal.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 Apártese del mal, y haga el bien; Busque la paz, y sígala.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

11 Apártate del mal y haz el bien. Busca la paz y esfuérzate por mantenerla.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

11 Aléjese del mal y haga el bien, busque la paz y corra tras ella.

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La Biblia Textual 3a Edicion

11 Apártese del mal, y haga el bien, Busque la paz, y sígala.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 Apártese del mal y practique el bien; busque la paz y vaya tras ella.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 apártese del mal, y haga el bien; busque la paz, y sígala.

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1 Pedro 3:11
37 Referencias Cruzadas  

Había en el país de Hus un varón célebre llamado Job, hombre sencillo y recto y temeroso de Dios, que se apartaba del mal.


Le replicó el Señor: ¿Pues no has observado a mi siervo Job cómo no tiene semejante en la tierra, varón sencillo, y recto, y temeroso de Dios, y muy ajeno de todo mal obrar, y que aún conserva la inocencia? Y eso que tú me has incitado contra él, para que yo le atribulase sin merecerlo.


Y dijo al hombre: Mira, la verdadera sabiduría consiste en temer al Señor y honrarle, y la inteligencia en apartarse de lo malo.


Bendice, oh Señor, a los buenos y a los rectos de corazón.


Huye del mal, y obra el bien; busca la paz, y empéñate en alcanzarla.


Huye, pues, del mal, y haz bien; y vivirás por los siglos de los siglos.


La senda de los justos está apartada del mal; no se desvía de ella quien guarda su alma.


Con la misericordia y la verdad se expía el pecado y con el temor del Señor se evita el mal.


No te tengas a ti mismo por sabio. Teme a Dios y huye del mal.


para que seáis hijos imitadores de vuestro Padre celestial, el cual hace nacer su sol sobre buenos y malos, y llover sobre justos y pecadores.


Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios.


y no nos dejes caer en la tentación; mas líbranos de mal. Amén.


pues a los pobres los tenéis siempre con vosotros, y podéis hacerles bien cuando quisiereis; mas a mí no me tendréis siempre.


para alumbrar a los que yacen en las tinieblas y en la sombra de la muerte, para enderezar nuestros pasos por el camino de la paz.


Vosotros amad a vuestros enemigos, haced bien y prestad, sin esperanza de recibir nada por ello; y será grande vuestra recompensa, y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno aun para con los ingratos y malos.


Les dijo entonces Jesús : Tengo que haceros una pregunta: ¿Es lícito en los días de sábado hacer bien, o mal? ¿Salvar a un hombre la vida, o quitársela?


No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del mal.


Vivid en paz si se puede, y cuanto esté de vuestra parte con todos los hombres.


Que no consiste el reino de Dios en comer, ni en beber esto o aquello, sino en la justicia, en la paz y en el gozo del Espíritu Santo.


En suma, procuremos las cosas que contribuyen a la paz, y observemos las que pueden servir a nuestra mutua edificación.


Justificados, pues, por la fe, mantengamos la paz con Dios mediante nuestro Señor Jesucristo,


Por cuanto no hago el bien que quiero; antes bien hago el mal que no quiero.


Y así es que, cuando yo quiero hacer el bien, me encuentro con una ley o inclinación contraria, porque el mal está pegado a mí.


La sabiduría o prudencia de la carne es una muerte, pero la sabiduría de las cosas del espíritu, es vida y paz:


Al contrario, los frutos del espíritu son caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad,


Así que, mientras tenemos tiempo, hagamos bien a todos, y sobre todo a aquellos que son, mediante la fe, de la misma familia del Señor que nosotros.


Y la paz de Cristo triunfe en vuestros corazones, paz divina a la cual fuisteis asimismo llamados para formar todos un solo cuerpo, y sed agradecidos a Dios por éste y otros beneficios.


a atesorar un buen fondo para lo venidero, a fin de alcanzar la vida verdadera.


atendiendo a que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando fuera y extendiendo sus ramas sofoque la buena semilla, y por dicha raíz se contaminen muchos.


Obedeced a vuestros prelados, y estadles sumisos, ya que ellos velan, como que han de dar cuenta a Dios de vuestras almas; para que lo hagan con alegría, y no penando, cosa que no os sería provechosa.


¡Ea, pues, oh ricos!, llorad, levantad el grito en vista de las desdichas que han de sobreveniros.


¿Y quién hay que pueda dañaros, si no pensáis más que en obrar bien?


Todos dan testimonio a favor de Demetrio, y lo da la verdad misma, y se lo damos igualmente nosotros; y bien sabes que nuestro testimonio es verdadero.


Volvió Jefté a enviar los mismos embajadores, mandándoles que dijesen al rey de Amón.


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