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1 Juan 3:14 - Biblia Torres Amat 1825

14 Cualquiera que tiene odio a su hermano, es un homicida. Y ya sabéis que en ningún homicida tiene su morada la vida eterna.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

14 Si amamos a nuestros hermanos creyentes, eso demuestra que hemos pasado de muerte a vida; pero el que no tiene amor sigue muerto.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

14 pues el amor a nuestros hermanos es para nosotros el signo de que hemos pasado de la muerte a la vida.

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La Biblia Textual 3a Edicion

14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida,° porque amamos a los hermanos; el que no ama,° permanece en la muerte.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

14 Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. El que no ama, permanece en la muerte.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte.

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1 Juan 3:14
31 Referencias Cruzadas  

Cumplido ha maravillosamente todos mis deseos, en los santos que moran en su tierra.


El hombre que se desviare del camino de la doctrina, irá a morar con los gigantes o condenados.


Y el rey, en respuesta, les dirá: En verdad os digo: Siempre que lo hicisteis con algunos de estos mis más pequeños hermanos, conmigo lo hicisteis.


pues que este hijo mío estaba muerto, y ha resucitado; se había perdido, y ha sido hallado. Y con eso dieron principio al banquete.


mas ya ves que era muy justo el tener un banquete y regocijarnos, por cuanto tu hermano había muerto, y ha resucitado; estaba perdido, y se ha hallado.


porque es afecto a nuestra nación, y aun nos ha construido una sinagoga.


Por aquí conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor unos a otros.


Lo que os mando es que os améis unos a otros.


En verdad, en verdad os digo, que quien escucha mi palabra, y cree a aquel que me ha enviado, tiene la vida eterna, y no incurre en sentencia de condenación, sino que ha pasado ya de muerte a vida.


Sabemos también, que si esta casa terrestre o el cuerpo corruptible en que habitamos viene a destruirse, nos dará Dios en el cielo otra casa, una casa no hecha de mano de hombre, y que durará eternamente.


Al contrario, los frutos del espíritu son caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad,


Por eso yo estando, como estoy, informado de la fe que tenéis en el Señor Jesús , y de vuestra caridad para con todos los santos, o pobres fieles,


El es el que os dio vida a vosotros, estando como estabais muertos espiritualmente por vuestros delitos y pecados,


aun cuando estábamos muertos por los pecados, y éramos objetos de su cólera, nos dio vida en Cristo (por cuya gracia vosotros habéis sido salvados)


al oír vuestra fe en Cristo Jesús y el amor que tenéis a todos los santos, o fieles.


y así lo hacéis con cuantos hermanos hay en toda la Macedonia. Pero os rogamos, hermanos míos, que adelantéis o crezcáis más y más en este amor;


Y no olvidéis ejercitar la hospitalidad, pues por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.


puesto que habéis renacido no de semilla corruptible, sino incorruptible por la palabra de Dios vivo, la cual permanece por toda la eternidad.


no volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, antes al contrario, bienes o bendiciones; porque a esto sois llamados, a fin de que poseáis la herencia de la bendición celestial.


Porque si estas virtudes se hallan en vosotros, y van creciendo más y más, no quedará estéril y sin fruto el conocimiento que tenéis de nuestro Señor Jesucristo.


Quien dice que le conoce, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él.


Y el que guarda sus mandamientos, mora en Dios, y Dios en él; y por esto conocemos que él mora en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.


En esto conocemos que vivimos en él, y él en nosotros, porque nos ha comunicado su Espíritu.


Y ésta es la confianza que tenemos en él, que cualquier cosa que le pidiéremos conforme a su divina voluntad, nos la otorga.


Por cuanto el amor de Dios consiste en que observemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son pesados.


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