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Deuteronomio 28:55 - La Biblia Textual 3a Edicion

55 para no dar a ninguno de ellos la carne de sus hijos que él esté comiendo, por no quedarle nada durante la opresión, y en la angustia con que te atormentará tu enemigo en todas tus ciudades.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

55 para no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él comiere, por no haberle quedado nada, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

55 Se negará a compartir con ellos la carne que esté devorando —la carne de uno de sus propios hijos— porque no tendrá otra cosa para comer durante el estado de sitio y la terrible aflicción que tu enemigo impondrá en todas tus ciudades.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

55 negándose a compartir con ellos la carne de los hijos que se estará comiendo, porque nada le quedará durante el asedio y la angustia a que tu enemigo te reducirá en todas tus ciudades.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

55 por miedo de tener que repartir con alguno de ellos la carne de sus hijos, que él comerá, por no quedarle otra cosa que comer en el asedio y en la angustia a que te someterá tu enemigo en todas tus ciudades.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

55 para no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él se comerá, porque nada le habrá quedado, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades.

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Deuteronomio 28:55
7 Referencias Cruzadas  

Haré que se coman la carne de sus propios hijos y la carne de sus propias hijas, y cada uno comerá la carne de su compañero, en el asedio y la aflicción con que los afligirán sus enemigos y los que buscan su vida.


Así dice YHVH Dios de Israel: Ve y habla a Sedequías rey de Judá, y dile: Así dice YHVH: Yo he entregado esta ciudad al rey de Babilonia para que le prenda fuego.


¡Escalad sus muros y destruid!, pero no la destruyáis del todo.° ¡Arrancad sus sarmientos, Porque no son de YHVH!


En el mes cuarto, a los nueve días del mes, el hambre era aguda en la ciudad, hasta no haber pan para la población.


Y por la angustia con que te oprimirá tu enemigo durante el asedio, te llegarás a comer el fruto de tu vientre, la carne de tus propios hijos e hijas que te habrá dado YHVH tu Dios.°


El hombre más delicado en medio de ti, el más considerado, mirará con malos ojos a su hermano, y a la mujer de sus entrañas, y al resto de los hijos que le queden,


La más refinada y delicada entre ti, la planta de cuyo pie desnudo, de tanta delicadeza y suavidad, jamás experimentó posarse sobre el suelo, mirará con malos ojos al varón de su regazo,° y a su hijo, y a su hija,


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