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Deuteronomio 28:55 - Reina Valera 1960

Deuteronomio 28:55

para no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él comiere, por no haberle quedado nada, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades.

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Deuteronomio 28:55 - Traducción en Lenguaje Actual

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Deuteronomio 28:55 - Nueva Version Internacional

a tal grado que no compartirá con ellos nada de la carne de sus hijos que esté comiendo, pues será todo lo que le quede. "Tal será la angustia que te hará sentir tu enemigo durante el asedio de todas tus ciudades,

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Deuteronomio 28:55 - Biblia de las Americas

y no dará a ninguno de ellos nada de la carne de sus hijos que se comerá, ya que no le quedará nada en el asedio y en la angustia con que tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades.

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Deuteronomio 28:55 - Dios habla hoy

para no compartir con ellos la carne de sus hijos que él se coma. Y no habrá nada que comer durante el ataque a las ciudades y la horrible angustia que tu enemigo te hará sufrir en todas tus ciudades.

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Deuteronomio 28:55 - Nueva Traducción Viviente

Se negará a compartir con ellos la carne que esté devorando —la carne de uno de sus propios hijos— porque no tendrá otra cosa para comer durante el estado de sitio y la terrible aflicción que tu enemigo impondrá en todas tus ciudades.

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Deuteronomio 28:55 - Palabra de Dios para Todos

No le quedará nada para alimentarse, así que se comerá a sus propios hijos. Para colmo, no compartirá la carne con nadie, ni aun con los de su propia familia. Tal será el sufrimiento que tu enemigo producirá en ti durante el sitio de todas tus ciudades.

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Deuteronomio 28:55 - Biblia de Jerusalén 1998

para no compartir con ellos la carne de sus hijos que él se va a comer, pues no le ha quedado ya nada, por el asedio y la angustia a que tu enemigo te reducirá en todas tus ciudades.

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Deuteronomio 28:55 - Kadosh Israelita Mesiánica

al grado que él rehúse compartir con ninguno de ellos la carne de sus hijos los cuales se está comiendo; porque si lo hiciera, no quedaría nada para él – en la severidad del asedio y la aflicción que tus enemigos están infligiendo sobre ti en todos tus pueblos.

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