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Santiago 1:22 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

22 Llevad a la práctica la palabra y no os limitéis a escucharla, engañándoos a vosotros mismos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

22 No solo escuchen la palabra de Dios; tienen que ponerla en práctica. De lo contrario, solamente se engañan a sí mismos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

22 Pongan por obra lo que dice la Palabra y no se conformen con oírla, pues se engañarían a sí mismos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

22 Pero sed hacedores de la palabra, y no sólo oidores, engañándoos° a vosotros mismos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

22 Mas sed hacedores de la palabra, y no solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

22-24 ¡Obedezcan el mensaje de Dios! Si lo escuchan, pero no lo obedecen, se engañan a ustedes mismos y les pasará lo mismo que a quien se mira en un espejo: tan pronto como se va, se olvida de cómo era.

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Santiago 1:22
31 Referencias Cruzadas  

Al que se apacienta de ceniza un corazón extraviado lo seduce. No salvará su vida, pues no dice: '¿No es mentira lo que tengo en mi diestra?'.


Yahveh me dijo: 'Proclama todas estas palabras en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, diciendo: 'Escuchad las cláusulas de esta alianza y cumplidlas.


El orgullo de tu corazón te engañó, tú que habitas en las hendiduras de la roca, que tienes la altura por morada, que dices en tu corazón: '¿Quién será capaz de derribarme en tierra?'.


Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre'.


y enseñándoles a observar todo cuanto yo os he mandado. Y mirad: yo estoy con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos'.


Pero él contestó: 'Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la guardan'.


Sabiendo esto, seréis dichosos si lo cumplís.


Porque, ante Dios, no son justos los que meramente oyen la ley, sino que serán justificados quienes la cumplen.


No os dejéis engañar: 'Las malas compañías corrompen las buenas costumbres'.


Que nadie se llame a engaño. Si alguno entre vosotros se tiene por sabio según este mundo, que se haga necio para hacerse sabio;


¿O es que no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni lujuriosos, ni idólatras, ni adúlteros, ni pervertidos, ni sodomitas,


Pues si alguno cree que es algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo.


No os engañéis: de Dios nadie se burla. Lo que cada uno siembra, eso mismo cosechará.


En fin, hermanos, todo lo que hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, si hay alguna virtud o algo digno de alabanza, todo eso tenedlo como cosa propia.


Y todo lo que hagáis, de palabra o de obra, hacedlo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.


Pero los hombres malvados e impostores irán de mal en peor, engañando y engañados.


Porque hubo un tiempo en que también nosotros éramos insensatos, desobedecíamos, nos extraviábamos, servíamos a deseos y placeres diversos, pasábamos nuestra vida entre malicia y envidia, odiados y odiándonos mutuamente.


Si alguno cree ser realmente religioso y no refrena su lengua, sino que se engaña a sí mismo, su religión no es auténtica.


No habléis mal unos de otros, hermanos. El que habla mal de un hermano, o juzga a su hermano, habla mal de la ley y juzga a la ley. Y si juzgas a la ley, no eres cumplidor de la ley, sino su juez.


Pues el que sabe hacer el bien y no lo hace comete pecado.


y sufrirán daño como salario de su iniquidad. Se complacen en entregarse a la orgía en pleno día; son vergüenza y deshonra; se deleitan en sus extravíos cuando banquetean con vosotros.


Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.


Y en esto sabemos que lo conocemos: en que guardamos sus mandamientos.


Hijitos, que nadie os extravíe. El que practica la justicia es justo, como justo es él.


Querido hermano, no imites lo malo, sino lo bueno. El que obra el bien, es de Dios. El que obra el mal, no ha visto a Dios.


Fue arrojado el gran dragón, la antigua serpiente, el que se llama Diablo y Satanás, el que seduce al universo entero. Fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.


Y mirad que vengo pronto. Dichoso el que guarda las palabras de la profecía de este libro'.


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