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Santiago 1:22 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

22 Mas sed hacedores de la palabra, y no solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

22 No solo escuchen la palabra de Dios; tienen que ponerla en práctica. De lo contrario, solamente se engañan a sí mismos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

22 Pongan por obra lo que dice la Palabra y no se conformen con oírla, pues se engañarían a sí mismos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

22 Pero sed hacedores de la palabra, y no sólo oidores, engañándoos° a vosotros mismos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

22 Llevad a la práctica la palabra y no os limitéis a escucharla, engañándoos a vosotros mismos.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

22-24 ¡Obedezcan el mensaje de Dios! Si lo escuchan, pero no lo obedecen, se engañan a ustedes mismos y les pasará lo mismo que a quien se mira en un espejo: tan pronto como se va, se olvida de cómo era.

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Santiago 1:22
31 Referencias Cruzadas  

De ceniza se alimenta; su corazón engañado le desvía, para que no libre su alma, ni diga: ¿No es una mentira lo que tengo en mi mano derecha?


Y Jehová me dijo: Pregona todas estas palabras en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, diciendo: Oíd las palabras de este pacto, y ponedlas por obra.


La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que moras en las hendiduras de las peñas, en tu altísima morada; que dices en tu corazón: ¿Quién me derribará a tierra?


Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, y hermana, y madre.


enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.


Y Él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.


Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.


Porque no son los oidores de la ley los justos para con Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.


No os engañéis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.


Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree ser sabio en este mundo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio.


¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,


Porque si alguno piensa de sí que es algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.


No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.


Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad.


Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios y el Padre por medio de Él.


Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.


Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y diversos placeres, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, aborreciéndonos unos a otros.


Si alguno parece ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana.


Hermanos, no habléis mal los unos de los otros. El que habla mal de su hermano, y juzga a su hermano, este tal habla mal de la ley, y juzga la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez.


Así que, al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.


y recibirán la recompensa de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar del placer en pleno día. Estos son suciedades y manchas, quienes aun mientras comen con vosotros, se recrean en sus engaños.


Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.


Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.


Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia, es justo, como también Él es justo.


Amado, no sigas lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; mas el que hace lo malo, no ha visto a Dios.


Y fue lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, llamada Diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo; fue arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.


He aquí, yo vengo pronto. Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.


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