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Salmos 93:1 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Reina el Señor, vestido de majestad, el Señor está ataviado, ceñido de poder, y el orbe está seguro, inconmovible.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Jehová reina; se vistió de magnificencia; Jehová se vistió, se ciñó de poder. Afirmó también el mundo, y no se moverá.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 ¡El Señor es rey! Se viste de majestad. Ciertamente el Señor se viste de majestad y está armado con fuerza. El mundo permanece firme y no puede ser sacudido.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Reina el Señor, vestido de grandeza, el Señor se revistió de poder, lo ciñó a su cintura, el mundo está ahora firme e inamovible.

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 ¡YHVH reina! se ha vestido de majestad! YHVH se viste y se ciñe de poder. El mundo está establecido y no será conmovido.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Jehová reina, se vistió de majestad, se vistió Jehová, se ciñó de fortaleza; afirmó también el mundo, para que no sea movido.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

1 Dios mío, tú eres nuestro rey. Has mostrado tu majestad, tu grandeza y tu poder. Has afirmado el mundo, y jamás se moverá.

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Salmos 93:1
30 Referencias Cruzadas  

trepida toda la tierra en su presencia! El orbe está firme y no vacila.


Que los cielos se alegren y exulte la tierra. Que digan las naciones: ¡Yahveh reina!


De ti vienen la riqueza y la gloria. Tú lo dominas todo, pues en tu mano está la fuerza y el poder, y es tu mano la que engrandece y da firmeza.


Adórnate, pues, de gloria y de honor; revístete de esplendor y majestad.


El Señor tiene afirmado su trono en las alturas, su gobierno domina el universo.


Un reino de eternidades es tu reino, tu gobierno, por las generaciones.


¿Quién es Dios, sino Yahveh, quién una roca, excepto nuestro Dios,


Las palabras de sus labios son siempre pecado, son presa del orgullo, y perjurio y traición es lo que hablan.


Con prodigios formidables nos socorres, Dios de nuestras victorias, esperanza de los confines de la tierra y los mares remotos.


Tú eres el que afirma con tu fuerza los montes, ceñido de vigor;


Cuando hiciere yo uso del tiempo establecido, yo juzgaré con rectitud.


Decid a los pueblos: '¡El Señor es el rey!'. El orbe está seguro y no vacila: él gobierna los pueblos rectamente.


Reina el Señor: alégrese la tierra, regocíjense las islas numerosas.


Reina el Señor, los pueblos se conmueven, está sentado sobre querubines, la tierra se estremece.


Será la justicia ceñidor de su cintura y la fidelidad ceñidor de sus caderas.


Yo hice la tierra y al hombre en ella creé. Yo, mis manos extendieron los cielos y a todo su ejército mando.


Así dice Yahveh, creador de los cielos, el que es Dios, formador de la tierra y su hacedor, el que la fundó; no la creó para el caos, para ser habitada la formó: 'Yo, Yahveh, y nadie más.


en el momento favorable te atiendo, en el día saludable te ayudo -te formo y te hago alianza del pueblo- para levantar el país, para heredar heredades desoladas,


Puse mis palabras en tu boca y a la sombra de mi mano te escondí para plantar los cielos, para fundar la tierra y decir a Sión: 'Eres mi pueblo'.


¡Despierta, despierta, vístete de fuerza, brazo de Yahveh! ¡Despierta como en los días de antaño, como en las generaciones antiguas! ¿No fuiste tú quien hendió a Ráhab, quien traspasó al dragón?


¡Qué hermosos en los montes los pies del mensajero, pregonero de la paz, mensajero de la dicha, pregonero de la salvación, que dice a Sión: 'Reina tu Dios'.


Vistió como coraza la justicia, y el casco de salvación en su cabeza; por traje se vistió las ropas de venganza, se cubrió con el celo como con un manto.


¿Quién es éste que viene de Edom, con las ropas al rojo vivo, de Bosrá? ¿Quién es éste de espléndido vestido, que camina con plenitud de fuerza? -Soy yo, que proclamo justicia, que soy poderoso para salvar.


y no permitas que seamos tentados, sino líbranos del mal.


Y en cambio, respecto del Hijo: Tu trono, oh Dios, subsiste para siempre; y tu cetro real es un cetro justiciero.


Y oí un clamor como de numerosa muchedumbre, como estruendo de muchas aguas y estampido de poderosos truenos, que decía: '¡Aleluya! Porque ha comenzado a reinar el Señor, nuestro Dios todopoderoso.


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