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Salmos 86:1 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Oración. De David. Presta oídos, respóndeme, Señor, que soy humilde y pobre;

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Inclina, oh Jehová, tu oído, y escúchame, Porque estoy afligido y menesteroso.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Inclínate, oh Señor, y escucha mi oración; contéstame, porque necesito tu ayuda.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Escúchame, Señor, y respóndeme, pues soy pobre y desamparado;'

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 Oración de David. ¡Oh YHVH, inclina tu oído y respóndeme! Porque estoy afligido y menesteroso.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Oración de David Inclina, oh Jehová, tu oído, y óyeme; porque estoy afligido y necesitado.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

1 1 (1b) Dios mío, yo soy muy pobre y humilde, pero te ruego que me atiendas. ¡Respóndeme!

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Salmos 86:1
19 Referencias Cruzadas  

Res. Tú mismo puedes ver, observar el pesar y la aflicción y tomarlos en tus manos. A ti el pobre se abandona, al huérfano eres tú quien le socorre.


Oración del afligido cuando, desfalleciente, derrama su queja delante del Señor.


Y es que el Señor habrá reconstruido ya a Sión y habrá dejado ver su gloria,


Ahórrame el oprobio y la deshonra: yo observo tus avisos.


Que el hombre calumniador no se afirme en el país; que al hombre violento le acose a empujones la desgracia.


Maskil, de David. Cuando estaba en la cueva. Oración.


Yo te invoco para que tú, Dios, me respondas: inclina a mí tu oído, escucha mi palabra.


Vuélvete a mí, tenme en tu gracia, pues yo soy solo y desvalido.


A ti, Señor, me acojo, que no tenga jamás que avergonzarme: por tu justicia, ponme en salvo.


He. Poned en él los ojos, estad radiantes y no tengáis los rostros abatidos.


Que de ti puedan gozarse y alegrarse todos los que te buscan, y puedan decir siempre quienes aman tu socorro: '¡Grande es el Señor!'.


Inclina, oh Yahveh, tus oídos y escucha; abre, Yahveh, tus ojos y mira. Escucha todas las palabras que Senaquerib ha enviado para escarnio del Dios vivo.


Pues todas estas cosas las hizo mi mano, todas ellas son mías -dice Yahveh-. Pero en éste me fijo: en el humilde y contrito, el que tiembla a mi palabra.


Inclina tu oído, Dios mío, y escucha. Abre tus ojos y mira nuestras ruinas y la ciudad sobre la cual se invoca tu nombre; pues no te presentamos nuestras súplicas confiando en nuestras buenas obras sino en tus grandes misericordias.


Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.


El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la buena nueva a los pobres; me ha enviado a proclamar a los cautivos libertad y recuperación de la vista a los ciegos; para poner en libertad a los oprimidos,


Escuchad, hermanos míos queridos: ¿no eligió Dios a los pobres según el mundo para ser ricos en la fe y herederos del reino que prometió a los que lo aman?


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