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Salmos 19:12 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

12 Iluminan a tu siervo y en su guarda hay gran provecho.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

12 ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

12 ¿Cómo puedo conocer todos los pecados escondidos en mi corazón? Límpiame de estas faltas ocultas.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

12 Pero, ¿quién repara en sus deslices? Límpiame de los que se me escapan.

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La Biblia Textual 3a Edicion

12 ¿Quién discernirá sus propios errores? Declárame inocente de los que me son ocultos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

12 ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

12 12 (13) Nadie parece darse cuenta de los errores que comete. ¡Perdóname, Dios mío, los pecados que cometo sin darme cuenta!

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Salmos 19:12
19 Referencias Cruzadas  

Enseñadme vosotros y me callaré; decidme en qué pude faltar.


me siente o me levante, tú lo sabes desde lejos descubres mis ideas;


Tal saber me rebasa, de admirable, y no puedo seguirlo, de elevado.


Y tú, Señor, no retires de mí tu bienquerencia: que siempre me preserven tu gracia y tu verdad.


Cuando, después que se hubo unido a Betsabé, vino a su encuentro el profeta Natán.


Tú, el que escuchas la oración, a ti puede acercarse toda carne.


al poner tú nuestras culpas a la vista, nuestros secretos, a la luz de tu presencia.


Yahveh dijo a Moisés: 'Sube hasta mí, a la montaña, y quédate allí; yo te daré las tablas de piedra, la ley y los mandamientos que he escrito para instruirles'.


Quien desprecia la palabra se perderá, quien guarda el precepto será salvo.


Nadie invocaba tu nombre ni se animaba para asirse a ti; escondiste tu rostro de nosotros, nos hiciste tropezar por culpa nuestra.


Nada hay más tramposo que el corazón y está desahuciado; ¿quién podrá entenderlo?


Aunque la conciencia de nada me remuerde, no por eso quedo justificado; mi juez es el Señor.


¡Ojalá que su corazón estuviera siempre dispuesto a temerme y a guardar todos mis mandamientos, a fin de que fuesen eternamente felices, ellos y sus hijos!


Poned, pues, mucho cuidado en hacer cuanto Yahveh, Dios vuestro, os ha ordenado; no os desviéis ni a la derecha ni a la izquierda.


Pero en la segunda entra sólo el sumo sacerdote, una vez al año, no sin llevar sangre que ofrecer por sí mismo y por los pecados del pueblo.


Pero si caminamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros; y la sangre de Jesús, su Hijo, nos purifica de todo pecado.


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