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Números 35:31 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

31 No aceptaréis rescate por la vida de un homicida que sea reo de muerte; morirá sin remisión.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

31 Y no tomaréis precio por la vida del homicida, porque está condenado a muerte; indefectiblemente morirá.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

31 Tampoco se aceptará el pago de rescate por la vida de alguien que haya sido juzgado y encontrado culpable de asesinato y condenado a muerte; siempre se debe ejecutar a los asesinos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

31 No aceptarán rescate por un asesino, pues debe morir.

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La Biblia Textual 3a Edicion

31 No aceptaréis rescate por la vida del homicida, porque es culpable de muerte. Será muerto irremisiblemente.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

31 Y no tomaréis rescate por la vida de un homicida que es culpable de muerte; sino que de cierto se le dará muerte.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

31 Cuando alguien sea condenado a morir por haber matado a otro, no podrá salvarse pagando una multa. Tendrá que morir.

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Números 35:31
13 Referencias Cruzadas  

Dijo entonces David a Natán: 'He pecado contra Yahveh'. A lo que replicó Natán: 'Yahveh ha perdonado tu pecado; no morirás.


Respondiéronle los gabaonitas: 'No es cuestión de plata ni de oro la que tenemos con Saúl y su familia, ni queremos dar muerte a nadie en Israel'. Él les contestó: 'Yo haré por vosotros lo que me digáis'.


Restitúyeme el gozo de tu liberación y que tu aliento generoso me sustente.


Pero si alguien se alza contra su prójimo y lo mata con deliberación, hasta de mi altar lo arrancarás y le darás muerte.


Te aplicaré los castigos de las adúlteras y de las homicidas y te haré víctima de mi furor y de mi celo.


Quien hiera de muerte a un hombre cualquiera, morirá sin remisión.


Si lo hiere de una pedrada que pueda causarle la muerte, y de hecho muere, es un homicida; y el homicida debe morir.


Si uno mata a otro, se le condenará a muerte previa declaración de los testigos, pero no basta el testimonio de un solo testigo para condenar a muerte.


Tampoco lo aceptaréis del que huyó a la ciudad de asilo y quiere volver a vivir en su país antes de la muerte del sumo sacerdote.


Maldito el que mate a su prójimo ocultamente. Y todo el pueblo dirá: Amén.


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