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Juan 8:31 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

31 Decía Jesús a los judíos que le habían creído: 'Si vosotros permanecéis en mi palabra, sois verdaderamente discípulos míos:

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

31 Jesús le dijo a la gente que creyó en él: —Ustedes son verdaderamente mis discípulos si se mantienen fieles a mis enseñanzas;

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Biblia Católica (Latinoamericana)

31 Jesús decía a los judíos que habían creído en él: 'Ustedes serán verdaderos discípulos míos si perseveran en mi palabra;'

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La Biblia Textual 3a Edicion

31 Decía entonces Jesús a los judíos que le° habían creído: Si vosotros permanecéis en mi palabra, sois verdaderamente mis discípulos;

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

31 Entonces dijo Jesús a los judíos que habían creído en Él: Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

31 Jesús les dijo a los judíos que habían creído en él: —Si ustedes obedecen mis enseñanzas, serán verdaderamente mis discípulos;

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Juan 8:31
25 Referencias Cruzadas  

Pero quien se mantenga firme hasta el final, éste se salvará.


Jesús vio a Natanael, que se le acercaba, y dice de él: 'Éste es un auténtico israelita, en quien no hay doblez'.


También fueron invitados a la boda Jesús y sus discípulos.


Pues mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.


Pues si el Hijo os hace libres, libres seréis realmente.


Y disuelta la reunión, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos acompañaron a Pablo y a Bernabé, los cuales, conversando con ellos, trataban de persuadirles a mantenerse fieles a la gracia de Dios.


confortando a los discípulos y exhortándolos a permanecer en la fe, diciéndoles que por muchas tribulaciones tenemos que pasar para entrar en el reino de Dios.


pero, gracias a la ayuda que recibí de Dios, me he mantenido firme hasta el día de hoy dando testimonio a pequeños y grandes, sin decir otra cosa distinta de lo que predijeron los profetas y Moisés que había de suceder:


Considera, pues, la bondad y la severidad de Dios: para con los que cayeron, severidad; para contigo, en cambio, bondad divina, si es que te mantienes dentro de esta bondad. De otro modo, también tú serás cortado.


a quienes, siendo constantes en el bien obrar, buscan gloria y honra e inmortalidad, les dará vida eterna;


si es que permanecéis bien cimentados y firmes en la fe, y sin dejaros apartar de la esperanza del evangelio que habéis oído y ha sido proclamado a toda criatura bajo el cielo, y al cual yo, Pablo, he sido destinado como servidor.


Pero su función maternal la salvará, si persevera con modestia en la fe, el amor y la santidad.


Vigila sobre ti mismo y sobre lo que enseñas. Mantente firme en todo ello, porque, haciéndolo así, te salvarás a ti mismo y a los que te escuchan.


Tú, en cambio, mantente fiel a lo que aprendiste y aceptaste con plena convicción, acordándote de quienes te lo enseñaron


Porque hemos sido asociados a Cristo, a condición de que mantengamos firme hasta el final la confianza del principio.


No será como la alianza que sellé con sus padres el día en que los tomé de la mano para sacarlos del país de Egipto. Porque ellos no permanecieron en mi alianza, también yo me desinteresé de ellos -dice el Señor.


Pero quien fija su atención en la ley perfecta, la de la libertad, y es constante, no como oyente olvidadizo, sino para ponerla por obra, será dichoso al practicarla.


De nosotros salieron, pero no eran de nosotros. Si hubieran sido de nosotros se habrían quedado con nosotros. Sin embargo, con esto se ha puesto en claro que no todos son de los nuestros.


En cuanto a vosotros, que permanezca en vosotros lo que desde el principio habéis oído. Si permanece en vosotros lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.


Quien se propasa y no permanece en la doctrina de Cristo no tiene a Dios. El que permanece en la doctrina, éste tiene tanto al Padre como al Hijo.


Si teméis a Yahveh y le servís; si escucháis su voz y no sois rebeldes a los mandatos de Yahveh; si tanto vosotros como el rey que reine sobre vosotros seguís en pos de Yahveh, vuestro Dios, viviréis.


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