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Jeremías 27:22 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

22 serán llevados a Babilonia, y allí estarán hasta el día en que yo me ocupe de ellos -oráculo de Yahveh- los saque y los devuelva a este lugar'.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

22 A Babilonia serán transportados, y allí estarán hasta el día en que yo los visite, dice Jehová; y después los traeré y los restauraré a este lugar.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

22 “Todos serán llevados a Babilonia y permanecerán allí hasta que yo envíe por ellos —dice el Señor—. Entonces los traeré de regreso a Jerusalén”».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

22 También ellos serán llevados a Babilonia ( ).

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La Biblia Textual 3a Edicion

22 Serán llevados a Babilonia, y allí estarán hasta el día en que me acuerde de ellos, dice YHVH. Entonces los traeré y los restauraré a este lugar.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

22 A Babilonia serán trasportados, y allí estarán hasta el día en que yo los visite, dice Jehová; y después los haré subir, y los restauraré a este lugar.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

22 que todos estos objetos serán llevados a Babilonia. Allí se quedarán hasta que Dios decida que sean traídos de nuevo a Jerusalén».

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Jeremías 27:22
24 Referencias Cruzadas  

Los caldeos hicieron pedazos las columnas de bronce que había en el templo de Yahveh, las basas y el mar de bronce del templo de Yahveh, y se llevaron el bronce a Babilonia.


para que se cumpliera el oráculo de Yahveh por boca de Jeremías: 'Hasta que la tierra disfrute de sus sábados, hasta que se cumplan los setenta años, descansará durante todo el tiempo de su devastación'.


El total de los objetos de oro y de plata era de cinco mil cuatrocientos. Todo esto se lo llevó Sesbasar cuando los desterrados subieron con él de Babilonia a Jerusalén.


Deposita ante el Dios de Jerusalén los objetos que te serán entregados para el culto del templo de vuestro Dios.


Se había puesto en camino desde Babilonia el día primero del mes primero, y entró en Jerusalén el día primero del mes quinto. La mano bondadosa de su Dios estaba con él,


No hay sabiduría, ni inteligencia, ni consejo que valga contra Yahveh.


Entregaré, además, toda la riqueza de esta ciudad, toda su fortuna y todos sus objetos preciosos. Y entregaré también todos los tesoros de los reyes de Judá en mano de sus enemigos, que los saquearán, los tomarán y los llevarán a Babilonia.


Porque así dice Yahveh Sebaot, Dios de Israel, acerca de los objetos que quedan en el templo de Yahveh y en el palacio del rey de Judá y en Jerusalén:


Todas las naciones le servirán, a él, a su hijo y al hijo de su hijo, hasta que también a su país le llegue el tiempo en que naciones numerosas y reyes poderosos lo esclavicen.


Porque así dice Yahveh: 'Cuando se hayan cumplido para Babilonia setenta años, os visitaré y haré realidad en vosotros mi buena promesa de volveros a este lugar.


y llevará a Sedecías a Babilonia y allí estará hasta que me ocupe de él -oráculo de Yahveh-, pues aunque luchéis contra los caldeos, no tendréis éxito?''.


así dice Yahveh, Dios de Israel: 'Vete a hablar a Sedecías, rey de Judá, y dile: 'Mira: voy a entregar esta ciudad en mano del rey de Babilonia, que le prenderá fuego.


Y tú no te librarás de su mano, sino que ciertamente serás apresado y entregado a él: tus ojos verán los ojos del rey de Babilonia; su boca hablará con tu boca, y tú irás a Babilonia''.


morirás en paz. Y, como se quemaron perfumes por tus padres, los reyes anteriores que te precedieron, así se quemarán por ti. Y entonarán por ti la lamentación: ¡Ay, Señor! Porque lo digo yo' -oráculo de Yahveh-.


Te has alzado contra el Señor del cielo; has hecho que te trajeran los vasos de su casa, y habéis bebido vino en ellos tú y tus magnates, tus mujeres y tus concubinas; has venerado a los dioses de plata y de oro, de bronce, de hierro, de madera y de piedra, que no ven, ni oyen, ni entienden, y no has glorificado al Dios que tiene en su mano tu hálito vital y todos tus caminos.


en el primer año de su reinado, yo, Daniel, me puse a investigar en las Escrituras el número de los años que, según la palabra de Yahveh al profeta Jeremías, deberían pasar sobre la ruina de Jerusalén: eran setenta años.


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