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Jeremías 15:20 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

20 Pues te pongo frente a este pueblo como muro de bronce inquebrantable: te combatirán, pero no te podrán; pues contigo estoy yo para salvarte y librarte -oráculo de Yahveh-.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

20 Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

20 Pelearán contra ti como un ejército en ataque, pero yo te haré tan seguro como una pared de bronce fortificada. Ellos no te conquistarán, porque estoy contigo para protegerte y rescatarte. ¡Yo, el Señor, he hablado!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

20 Haré que tú seas como una fortaleza y una pared de bronce frente a ellos; y si te declaran la guerra, no te vencerán, pues yo estoy contigo para librarte y salvarte.

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La Biblia Textual 3a Edicion

20 Y te pondré frente a este pueblo por muro de bronce inexpugnable; Pelearán contra ti, pero no te vencerán, Porque Yo estoy contigo para librarte y salvarte, dice YHVH.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

20 Y te daré para este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, y no te vencerán: porque yo estoy contigo para salvarte y para librarte, dice Jehová.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

20-21 »Yo haré que seas para este pueblo como un fuerte muro de bronce. Los malvados pelearán contra ti, pero no te podrán vencer, porque yo estaré contigo para librarte de su poder. ¡Yo te salvaré de esos tiranos! Te juro que así lo haré».

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Jeremías 15:20
27 Referencias Cruzadas  

Tau. El auxilio del justo es el Señor, su refugio en la hora del aprieto.


Desistid y sabed: Yo soy Yahveh, exaltado entre las gentes, exaltado en la tierra.


Las naciones murmuran, los reinos titubean; hace él sentir su voz: se disuelve la tierra.


no temas, que yo estoy contigo; no te asustes, que yo soy tu Dios. Te fortalezco y te ayudo, te sostengo con mi diestra salvadora.


Pues bien, el Señor mismo os dará una señal: mirad: la doncella está encinta, va a dar a luz un hijo, y le pondrá el nombre de Emmanuel.


No tengas miedo ante ellos, pues contigo estoy yo para salvarte -oráculo de Yahveh-.


¡Ay de mí, madre mía, que me engendraste para ser hombre de discusión y de discordia para todo el mundo! Ni presté ni me prestaron, pero todos me maldicen.


Tú lo sabes, Yahveh: acuérdate de mí y cuídame, véngame de mis perseguidores. No me dejes perecer a causa de tu paciencia, sabe que por ti soporto ultrajes.


Jeremías quedó en el patio de la guardia hasta el día en que Jerusalén fue tomada.


Nabucodonosor, rey de Babilonia, había dado a Nabuzardán, jefe de la escolta, la siguiente orden con respecto a Jeremías:


No temáis ante el rey de Babel, al que tanto miedo tenéis. No le temáis -oráculo de Yahveh-, pues con vosotros estoy yo para salvaros y para libraros de su mano.


Te he puesto en mi pueblo como examinador, para que conozcas y observes su conducta.


Mira: yo hago tu cara tan dura como sus caras y tu frente tan dura como sus frentes.


Como el diamante es más duro que la roca, así yo hago tu frente. No los temas ni te desanimes por causa de ellos, porque son una raza rebelde'.


Desde luego, nuestro Dios, a quien servimos, puede librarnos y nos librará del horno de fuego ardiente y de tus manos, ¡oh rey!


El Señor sea con tu espíritu. La gracia sea con vosotros.


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