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Isaías 44:1 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Ahora escucha, Jacob, siervo mío, Israel, a quien elegí.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a quien yo escogí.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 »Ahora, escúchame, Jacob, mi siervo, Israel, mi elegido.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Pero ahora, escucha, Jacob, siervo mío, hijos de Israel, a quienes yo elegí:

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 Y ahora oye, siervo mío Jacob, Israel, a quien escogí.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a quien yo escogí.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

1 Dios dijo: «Escúchame ahora, pueblo de Israel, mi fiel servidor y mi elegido.

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Isaías 44:1
22 Referencias Cruzadas  

Estableceré mi alianza contigo, y con tu posteridad después de ti, de generación en generación: una alianza perpetua, para ser yo tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.


Semilla de Abrahán su siervo, hijos de Jacob sus elegidos.


en posesión para Israel su pueblo, pues su amor es eterno.


Yahveh se compadecerá de Jacob, elegirá de nuevo a Israel y los asentará en su país. El forastero se les unirá y se asociará a la casa de Jacob.


Pero tú, Israel, siervo mío, Jacob a quien elegí, estirpe de Abrahán, mi amigo,


tú, a quien tomé de los confines de la tierra, a quien llamé desde sus extremos más remotos, a quien dije: 'Eres mi siervo', yo te elegí y no te he rechazado:


¿Quién de vosotros oye esto, atiende y escucha para el futuro?


Pero ahora, así dice Yahveh, que te creó, Jacob, que te formó, Israel: 'No temas, pues te redimo, te llamo por tu nombre, eres mío.


Recuerda estas cosas, Jacob, y tú, Israel, que eres mi siervo: yo te formé, tú eres mi siervo, Israel, jamás te olvidaré.


Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel, mi elegido, te llamo por tu nombre, te apellido sin que me conozcas.


Escúchame, Jacob, siervo mío, Israel, llamado por mí: soy yo, yo, el primero, y también el último soy yo.


Inclinad vuestro oído y venid a mí, escuchadme y viviréis. Quiero sellar con vosotros una alianza eterna, las gracias permanentes de David.


No temas, siervo mío, Jacob -oráculo de Yahveh-, no tengas miedo, Israel, pues voy a salvarte del país lejano, y a tu estirpe del país de su cautiverio. Volverá Jacob y reposará, descansará sin que nadie le moleste.


Sube un león desde la selva, se ha puesto en camino un devastador de naciones, ha salido de su residencia para hacer de tu país un desierto: arruinadas serán tus ciudades sin quedar un habitante.


¡Jerusalén, Jerusalén: la que mata a los profetas y apedrea a los que fueron enviados a ella! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos como la gallina a sus polluelos bajo sus alas! Pero vosotros no quisisteis.


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