Isaías 44 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)1 Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a quien yo escogí. 2 Así dice Jehová, tu Hacedor, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí. 3 Porque yo derramaré agua sobre el que tiene sed, y ríos sobre la tierra seca; derramaré mi Espíritu sobre tu linaje, y mi bendición sobre tus descendientes; 4 y ellos brotarán como entre la hierba, como sauces junto a corrientes de agua. 5 Uno dirá: Yo soy de Jehová; y el otro se llamará del nombre de Jacob; y otro escribirá con su mano: A Jehová, y se apellidará con el nombre de Israel. 6 Así dice Jehová, el Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios. 7 ¿Y quién como yo, proclamará y declarará esto, y lo ordenará por mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir. 8 No temáis, ni tengáis miedo; ¿no os lo he dicho desde antiguo, y lo he declarado? Vosotros sois mis testigos. ¿Hay un Dios aparte de mí? No hay otro Dios; no conozco ninguno. 9 Los que forman imágenes de talla, todos ellos son vanidad; lo más precioso de ellos para nada es útil; y ellos mismos, para su vergüenza son testigos que ellos no ven ni entienden. 10 ¿Quién formó un dios, o fundió una imagen tallada que para nada es de provecho? 11 He aquí que todos sus compañeros serán avergonzados, porque los artífices son solo hombres. Que se reúnan todos y se pongan de pie; temerán, y serán avergonzados a una. 12 El herrero toma la tenaza, trabaja en las brasas, le da forma con los martillos, y trabaja en ello con la fuerza de su brazo; luego tiene hambre, y le faltan las fuerzas; no bebe agua, y desfallece. 13 El carpintero tiende la regla, lo señala con almagre, lo labra con los cepillos, le da figura con el compás, lo hace en forma de varón, a semejanza de hombre hermoso, para tenerlo en la casa. 14 Corta cedros para sí, y toma ciprés y encina, que crecen entre los árboles del bosque; planta un fresno, y la lluvia lo hace crecer. 15 De él se sirve luego el hombre para quemar, y toma de ellos para calentarse; enciende también el horno, y cuece panes; hace además un dios y lo adora; fabrica un ídolo y se arrodilla delante de él. 16 Parte del leño quema en el fuego; con parte de él come carne, prepara un asado, y se sacia; después se calienta, y dice: ¡Ah! Me he calentado, he visto el fuego; 17 y del sobrante hace un dios, su ídolo; se humilla delante de él, lo adora, y le ruega diciendo: Líbrame, porque tú eres mi dios. 18 No saben ni entienden; porque Él ha cerrado sus ojos para que no vean y su corazón para que no entiendan. 19 Ninguno reflexiona en su corazón, ni tiene conocimiento o entendimiento para decir: Parte de esto quemé en el fuego, y sobre sus brasas cocí pan, asé carne, y la comí; ¿haré del restante de ello una abominación? ¿Me postraré delante de un tronco de árbol? 20 De ceniza se alimenta; su corazón engañado le desvía, para que no libre su alma, ni diga: ¿No es una mentira lo que tengo en mi mano derecha? 21 Acuérdate de estas cosas, oh Jacob, e Israel, pues que tú eres mi siervo: Yo te formé; siervo mío eres tú. Oh Israel, yo no me olvidaré de ti. 22 Yo deshice como a una nube tus rebeliones, y como a niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí. 23 Cantad, oh cielos, porque Jehová lo ha hecho; gritad con júbilo, lugares bajos de la tierra; prorrumpid, montañas, en alabanza; bosque, y todo árbol que en él hay; porque Jehová redimió a Jacob, y se glorificó en Israel. 24 Así dice Jehová, tu Redentor, el que te formó desde el vientre: Yo soy Jehová, el Creador de todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo; 25 que frustro las señales de los engañadores, y enloquezco a los adivinos; que hago retroceder a los sabios, y torno en necedad su sabiduría. 26 Yo, quien confirma la palabra de su siervo, y cumple el consejo de sus mensajeros; que dice a Jerusalén: Serás habitada; y a las ciudades de Judá: Seréis reedificadas, y yo levantaré sus ruinas; 27 que dice a las profundidades: Secaos, y yo secaré tus ríos; 28 que dice de Ciro: Él es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero; y dice a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serán echados tus cimientos. |
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