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Isaías 17:2 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Abandonados sus poblados para siempre, serán para los rebaños: sestearán sin que nadie los espante.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Las ciudades de Aroer están desamparadas, en majadas se convertirán; dormirán allí, y no habrá quien los espante.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Las ciudades de Aroer quedarán desiertas. Las manadas pastarán en las calles y se echarán sin que nada las perturbe, sin que nadie las espante.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Las ciudades de Aror, abandonadas, han sido tomadas por los rebaños, que allí se tienden sin que nadie los espante.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Abandonadas para siempre, las ciudades de Aroer serán para rebaños Que se tumbarán sin que nadie los espante.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Las ciudades de Aroer están abandonadas, serán para los rebaños; para que reposen allí, y no habrá quien los espante.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

2 Será abandonada para siempre; en sus ruinas comerán los animales, sin que nadie los moleste.

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Isaías 17:2
17 Referencias Cruzadas  

Descansarás, sin que nadie te moleste, y muchos buscarán tu favor.


La ciudad fortificada es desolación, morada dejada, abandonada como un desierto. Allí pastará el novillo, allí sesteará y destruirá sus frondas.


Corderos pacerán como en su pastizal, y cebados cabritos comerán en las ruinas.


Sucederá en aquel día: cada uno criará una ternera y dos ovejas.


Y por la abundancia de leche, se comerá cuajada; pues cuajada y miel comerá todo el que quede en el país.


Detente en el camino y otea, habitante de Aroer. Pregunta al fugitivo y a la evadida, di: '¿Qué ha sucedido?'.


El cadáver de este pueblo servirá de alimento a las aves del cielo y a las bestias de la tierra, sin que nadie las espante.


Haré de Rabá un pastizal de camellos, y del país de los amonitas un sesteadero de ovejas; y sabréis que yo soy Yahveh'.


Soportarán su confusión y el peso de las infidelidades que cometieron contra mí, cuando vivan tranquilos en su país sin que nadie los inquiete.


Cada cual se sentará bajo su parra y bajo su higuera, sin que nadie le moleste. ¡Así lo ha dicho Yahveh Sebaot!


La costa del mar será un pastizal, campo de pastores, aprisco de ovejas.


Los gaditas reconstruyeron las ciudades fortificadas de Dibón, Atarot y Aroer,


Desde Aroer, a orillas del torrente Arnón, y desde la ciudad que da sobre el torrente mismo, hasta Galaad, no hubo ciudad que nos pudiera resistir. Yahveh, nuestro Dios, nos las entregó todas.


Ésta era la tierra de la que tomamos posesión entonces. Asigné a los rubenitas y los gaditas la mitad del macizo de Galaad, a partir de la orillas del torrente Arnón, con sus ciudades.


Su territorio abarcaba desde Aroer, a orillas del torrente Arnón, con la ciudad que está en medio del torrente, toda la llanura hasta Mádaba,


Su territorio comprendía: Yazer y todas las ciudades de Galaad, la mitad del país de los amonitas hasta Aroer que está frente a Rabá,


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