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Hechos 4:36 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

36 Así José, llamado por los apóstoles Bernabé (que significa 'Hijo de la consolación'), levita, natural de Chipre,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

36 Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

36 Por ejemplo, había un tal José, a quien los apóstoles le pusieron el sobrenombre Bernabé (que significa «hijo de ánimo»). Él pertenecía a la tribu de Leví y era oriundo de la isla de Chipre.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

36 Así lo hizo José, un levita nacido en Chipre, a quien los apóstoles llamaban Bernabé (que quiere decir: 'El Animador').

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La Biblia Textual 3a Edicion

36 Entonces José, quien por los apóstoles era llamado Bernabé (que significa° hijo de consolación), levita, natural de Chipre,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

36 Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que interpretado es, hijo de consolación), levita, natural de Chipre,

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

36 Esto también lo hizo un hombre de la tribu de Leví, que había nacido en la isla de Chipre. Se llamaba José, pero los apóstoles le decían Bernabé, que significa «El que consuela a otros.»

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Hechos 4:36
24 Referencias Cruzadas  

Santiago, el de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a quienes puso el sobrenombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno;


Así lo hicieron, y se la remitieron a los ancianos por medio de Bernabé y de Saulo.


Bernabé y Saulo, una vez cumplido su encargo, regresaron de Jerusalén, trayendo consigo a Juan, por sobrenombre Marcos.


Había en la Iglesia de Antioquía profetas y maestros: Bernabé y Simeón, llamado el Negro, Lucio el de Cirene, Manahén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo.


Después de la lectura de la ley y de los profetas, les mandaron aviso los jefes de la sinagoga diciendo: 'Hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, decidla'.


Un día que estaban celebrando el culto del Señor acompañado de ayuno, dijo el Espíritu Santo: 'Separadme a Bernabé y a Saulo, para la obra a que los tengo destinados'.


Ellos, pues, con esta misión del Espíritu Santo, bajaron a Seleucía y de allí navegaron hacia Chipre.


Calló toda la asamblea, mientras escuchaban a Bernabé y a Pablo, que referían todas las señales y prodigios que Dios había obrado entre los gentiles por su medio.


Y tras un enfrentamiento y un altercado no pequeño por parte de Pablo y de Bernabé contra ellos, decidieron que Pablo y Bernabé y algunos otros de ellos subieran a Jerusalén, para consultar con los apóstoles y los ancianos esta cuestión.


Bernabé quería que les acompañara Juan, llamado Marcos;


El desacuerdo llegó a tal extremo que se separaron. Bernabé se embarcó, con Marcos, en dirección a Chipre.


Vinieron también con nosotros algunos discípulos de Cesarea que nos presentaron a un tal Mnasón, de Chipre, antiguo discípulo, en cuya casa nos hospedaríamos.


Avistamos Chipre y, dejándola a la izquierda, navegamos hacia Siria, hasta atracar en Tiro, donde la nave tenía que descargar su mercancía.


De allí nos hicimos a la mar y navegamos al abrigo de Chipre, porque los vientos eran contrarios.


Entonces Bernabé lo tomó consigo, lo presentó a los apóstoles y les explicó cómo vio en el camino al Señor, el cual le habló, y cómo en Damasco había actuado con valentía en el nombre de Jesús.


Por el contrario, el que profetiza, habla a los hombres, edifica, exhorta y anima.


¿O es que yo y Bernabé somos los únicos que no tenemos derecho a dejar el trabajo?


Luego, al cabo de catorce años, subí nuevamente a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito.


Y los demás judíos cayeron [también] con él en la simulación, de tal manera que hasta Bernabé fue arrastrado por ellos al disimulo.


y reconociendo la gracia que se me había dado, Santiago y Cefas y Juan, los considerados como columnas, nos dieron la mano en señal de comunión a mí y a Bernabé, para que nosotros fuéramos a los gentiles, y ellos a los circuncisos.


Saludos de Aristarco, mi compañero de prisión; de Marcos, el primo de Bernabé, sobre el cual habéis recibido instrucciones, de modo que, si pasa por ahí, acogedlo;


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