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Génesis 29:8 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Ellos respondieron: 'No podemos hacerlo hasta que se junten todos los rebaños y corramos la piedra que hay sobre la boca del pozo; entonces abrevaremos el ganado'.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 Y ellos respondieron: No podemos, hasta que se junten todos los rebaños, y remuevan la piedra de la boca del pozo, para que abrevemos las ovejas.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 —No podemos dar de beber a los animales hasta que hayan llegado todos los rebaños —contestaron—. Entonces los pastores quitan la piedra de la boca del pozo y damos de beber a todas las ovejas y las cabras.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 Los pastores respondieron: 'No podemos hacer eso hasta que no se junten todos los rebaños y se haya sacado la piedra de la boca del pozo. Entonces damos de beber a las ovejas.

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Pero ellos dijeron: No podemos hasta que se reúnan todos los rebaños. Entonces rodamos la piedra de sobre la boca del pozo y abrevamos las ovejas.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Y ellos respondieron: No podemos, hasta que se junten todos los ganados, y remuevan la piedra de sobre la boca del pozo, para que abrevemos las ovejas.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

8 Pero ellos respondieron: —No debemos darles agua todavía. Siempre esperamos a que todos los rebaños estén juntos, para destapar el pozo y darles de beber.

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Génesis 29:8
8 Referencias Cruzadas  

Allí se juntaban todos los rebaños; se corría la piedra que había sobre la boca del pozo, se abrevaba el ganado y se volvía a colocar la piedra en su sitio sobre el brocal del pozo.


Dijo entonces Jacob: 'Es muy de día aún; no es tiempo todavía de recoger el ganado. Abrevad el rebaño e id a apacentarlo'.


Todavía estaba él conversando con ellos cuando llegó Raquel con el ganado de su padre, pues ella era la pastora.


Les dijeron: 'No podemos hacer eso de dar a nuestra hermana a un hombre incircunciso, porque eso sería una afrenta para nosotros.


A él y a sus hermanos les sirvieron aparte, y aparte a los egipcios que comían en su casa, pues éstos no pueden comer junto con los hebreos. Eso sería una abominación para ellos.


Iban diciéndose entre ellas mismas: '¿Quién nos rodará la piedra de la puerta del sepulcro?'.


Vieron que la piedra había sido retirada ya del sepulcro.


Cuando subían por la cuesta de la ciudad encontraron unas muchachas que salían a buscar agua y les preguntaron: '¿Está aquí el vidente?'.


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