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Ezequiel 5:10 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

10 Por eso, habrá padres que se comerán a sus hijos en medio de ti, e hijos que se comerán a sus padres; ejecutaré en ti la sentencia, esparciendo a todos los vientos todo lo que quede de ti.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

10 Por eso los padres comerán a los hijos en medio de ti, y los hijos comerán a sus padres; y haré en ti juicios, y esparciré a todos los vientos todo lo que quedare de ti.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

10 Los padres se comerán a sus propios hijos y los hijos se comerán a sus padres. Te castigaré, y esparciré a los pocos que sobrevivan a los cuatro vientos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

10 Se verán en ti a padres que se coman a sus hijos y a hijos que devoren a su padre. Cumpliré lo que decidí contra ti y dispersaré a los cuatro vientos lo que quede de ti.

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La Biblia Textual 3a Edicion

10 Porque en medio de ti, los padres se comerán a sus hijos y los hijos se comerán a sus padres. Haré actos de justicia contra ti, y esparciré tu remanente a todos los vientos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

10 Por eso los padres se comerán a sus hijos en medio de ti, y los hijos se comerán a sus padres; y ejecutaré en ti juicios, y a todo tu remanente esparciré a todos los vientos.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

10 »Cuando yo declare culpables a sus habitantes, tendrán tanta hambre que los padres se comerán a sus hijos, y los hijos se comerán a sus padres. A los que logren escapar con vida, los dispersaré por todo el mundo.

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Ezequiel 5:10
36 Referencias Cruzadas  

Cocimos a mi hijo y nos lo comimos; y al día siguiente le dije: 'Dame tu hijo y nos lo comeremos'. Pero ella ha escondido a su hijo'.


Pero acuérdate de las palabras que mandaste decir a tu siervo Moisés: 'Si prevaricáis, yo os dispersaré entre las naciones;


nos haces escapar del enemigo y nuestros opresores nos expolian.


A tus opresores daré a comer su propia carne, y como de mosto se embriagarán con su sangre, para que sepan todos los mortales que yo, Yahveh, soy tu salvador y tu redentor, el fuerte de Jacob'.


Manasés a Efraín, Efraín a Manasés y los dos a Judá. Y ni aun así se calmó su ira, su mano está todavía extendida.


y voy a estrellarlos unos contra otros, a los padres junto con los hijos -oráculo de Yahveh-. No me apiadaré ni me afligiré ni me compadeceré de aniquilarlos'.


Les daré a comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas y los unos comerán la carne de los otros, por la angustia y por el aprieto con que los apretarán sus enemigos y quienes atentan contra su vida.


Voy a quitar de en medio al resto de Judá, a aquellos que decidieron entrar en el país de Egipto y residir en él. Perecerán todos; caerán en el país de Egipto; desde el más pequeño hasta el más grande serán consumidos por la espada y por el hambre; morirán a espada y de hambre, y se convertirán en execración, horror, maldición y oprobio.


Sus camellos serán el botín, y sus muchos ganados el despojo. Dispersaré hacia todos los vientos a esos que se rapan las sienes, y traeré su ruina de todas partes -oráculo de Yahveh-.


Traigo contra Elam a los cuatro vientos de los cuatro extremos de los cielos, y los disperso a todos estos vientos: no habrá una nación adonde no lleguen los fugitivos de Elam.


Oveja descarriada era Israel; los leones la espantaron. El primero que la devoró fue el rey de Asiria. El último que la deshuesó fue Nabucodonosor, rey de Babilonia.


'¡Atención! Llamad a las plañideras, que vengan; mandad a buscarlas, que vengan las más expertas,


Res. Mira, Yahveh, y considera: ¿a quién has tratado así? ¿Tendrán que comer las mujeres el fruto de su vientre, los niños que llevan todavía en sus brazos? ¿Matarán en el santuario del Señor a los sacerdotes y a los profetas?


Yod. Manos de mujeres delicadas pusieron a cocer sus propios hijos, y éstos fueron su alimento en el desastre de la hija de mi pueblo.


Pe. El rostro de Yahveh los dispersó, no volverá a mirarlos. No hubo respeto a los sacerdotes, no se tuvo piedad de los ancianos.


Guímel. Hasta los chacales ofrecen las ubres para dar de mamar a sus crías; la hija de mi pueblo se ha vuelto cruel como las avestruces del desierto.


Y a todos los que lo rodean, a su guardia y a todas sus tropas, los esparciré a todos los vientos y desenvainaré mi espada detrás de ellos.


Y sabrán que yo soy Yahveh cuando los disperse por las naciones y los esparza por los países.


Lo más selecto de todas sus tropas caerá a espada y los restantes serán esparcidos a todos los vientos; y sabréis que yo, Yahveh, he hablado.'


Con la mano en alto les juré también en el desierto que los dispersaría por las naciones y los diseminaría por los países,


Te dispersaré por las naciones y te esparciré por los países; así quitaré de ti tu impureza;


los dispersé por las naciones y se esparcieron por los países; los juzgué según su conducta y sus obras.


'Una tercera parte de tus habitantes morirá de peste y perecerá de hambre dentro de ti; otra tercera parte caerá a espada en tus alrededores; y esparciré la otra tercera parte a todos los vientos, desenvainando la espada tras ellos.


a una tercera parte le prenderás fuego en medio de la ciudad cuando se cumplan los días del asedio; tomarás luego otra tercera parte, y la cortarás con la espada alrededor de la ciudad; la otra tercera parte la esparcirás al viento, y entonces yo desenvainaré la espada tras de ellos.


'Pero dejaré algunos con vida. Cuando tengáis entre las naciones algunos de los evadidos de la espada, cuando seáis dispersados por los países,


A ti, Señor, la justicia; a nosotros, la vergüenza en el rostro, como sucede hoy a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a todo Israel, a los de cerca y a los de lejos, en todos los países adonde los arrojaste por las infidelidades que cometieron contra ti.


Comeréis la carne de vuestros hijos y la carne de vuestras hijas comeréis.


A vosotros os dispersaré entre las naciones y desenvainaré la espada detrás de vosotros. Vuestro país será arrasado y vuestras ciudades reducidas a escombros.


Mirad que yo mandaré que zarandeen entre todas las naciones a la casa de Israel, como se zarandea una criba, sin que ni una piedrecilla caiga en tierra.


Pregunté: '¿Adónde vas?'. Me contestó: 'A medir Jerusalén, para ver cuánta es su anchura y cuánta su longitud'.


Los he dispersado entre todas las naciones que no conocían. y la tierra quedó desolada cuando se fueron, sin que nadie transitara por ella. Así han convertido en desierto un país delicioso'.


Caerán al filo de la espada y serán llevados cautivos a todas las naciones; Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que el plazo de los gentiles se cumpla.


Yahveh te dispersará por entre todos los pueblos, desde un extremo al otro de la tierra, y allí servirás a otros dioses, de madera y de piedra, que ni tú ni tus padres conocíais.


Yo me dije: a polvo los reduciría, borraría su recuerdo de entre los hombres,


Yahveh os dispersará entre los pueblos, y sólo quedaréis unos pocos en medio de los pueblos a los que os lleve Yahveh.


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