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Ezequiel 34:24 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

24 Yo, Yahveh, seré su Dios y mi siervo David será príncipe en medio de ellas. Yo, Yahveh, lo he dicho.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

24 Yo Jehová les seré por Dios, y mi siervo David príncipe en medio de ellos. Yo Jehová he hablado.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

24 Yo, el Señor, seré su Dios y mi siervo David será un príncipe en medio de mi pueblo. ¡Yo, el Señor, he hablado!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

24 Yo, Yavé, seré su Dios, y mi servidor David, su príncipe.

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La Biblia Textual 3a Edicion

24 Y Yo, YHVH, les seré por Dios, y mi siervo David por príncipe entre ellas. Yo, YHVH, he hablado.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

24 Y Yo Jehová seré su Dios, y mi siervo David será príncipe en medio de ellos. Yo Jehová lo he hablado.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

24 Yo soy el Dios de Israel, y David será su gobernante. Les doy mi palabra.

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Ezequiel 34:24
41 Referencias Cruzadas  

'Yo he establecido a este mi rey sobre Sión, mi monte santo'.


Inclinad vuestro oído y venid a mí, escuchadme y viviréis. Quiero sellar con vosotros una alianza eterna, las gracias permanentes de David.


Mira: testigo para los clanes lo hice, caudillo y soberano de los pueblos.


Su caudillo será uno de ellos, de su seno saldrá su soberano; dejaré que se aproxime y a mí se acercará, porque, ¿quién arriesgará su vida por acercarse a mí? -oráculo de Yahveh-.


servirán a Yahveh, su Dios, y a David, su rey, que les suscitaré.


En aquel tiempo -oráculo de Yahveh-, seré el Dios de todas las tribus de Israel y ellas serán mi pueblo.


Ésta será la alianza que sellaré con la casa de Israel, después de aquellos días -oráculo de Yahveh-: Pongo mi ley en su interior y la escribo en su corazón; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.


Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.


y diles: 'Así dice el Señor Yahveh: el día en que elegí a Israel, con la mano en alto juré a la descendencia de Jacob, me di a conocer a ellos en el país de Egipto y con la mano en alto les juré en estos términos: yo soy Yahveh, vuestro Dios.


Y les dije: que cada uno de vosotros arroje los monstruos abominables que deleitan vuestros ojos y no os contaminéis con los ídolos de Egipto. Yo soy Yahveh, vuestro Dios'.


En su mano derecha está el oráculo: '¡A Jerusalén!', para abrir la boca para la matanza, lanzar el grito de guerra, poner arietes contra las puertas, levantar un terraplén y construir un baluarte.


Residiréis en el país que di a vuestros padres, y seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios.


Haré con ellos una sola nación en el país, en los montes de Israel, y un solo rey será el rey de todos ellos. Ya no serán dos naciones ni volverán más a dividirse en dos reinos.


No se contaminarán más con sus ídolos ni con sus abominaciones ni con ninguno de sus crímenes, porque los libraré de todas las infidelidades que cometieron, los purificaré y, entonces, ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios'.'


'Mi siervo David será su rey y todos ellos tendrán un solo pastor; procederán según mis normas y observarán mis leyes poniéndolas en práctica.


Residirán en el país que le di a mi siervo Jacob, en el cual residieron vuestros padres; en él vivirán para siempre ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos; y mi siervo David será siempre su príncipe.


Mi morada estará entre ellos: yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.


La casa de Israel sabrá desde aquel día en adelante que yo soy Yahveh, su Dios.


En cuanto al príncipe, podrá, en su condición de príncipe, sentarse allí para comer su parte delante de Yahveh. Entrará por el vestíbulo de la puerta y saldrá por ese mismo camino'.


'Le pertenecerá al príncipe la zona a un lado y a otro de la parte sagrada reservada y de la posesión de la ciudad, o sea a lo largo de la parte reservada al santuario y a lo largo de la posesión de la ciudad, por el lado occidental a poniente y por el lado oriental a levante. Su longitudd será equivalente a la de una de las partes de las tribus, desde la frontera occidental hasta la frontera oriental


'Las posesiones del príncipe estarán a ambos lados de la parte sagrada reservada y de la propiedad de la ciudad. Pertenecerá al príncipe la zona paralela a las demás partes a lo largo de los veinticinco mil codos al este de la porción sagrada hasta la frontera oriental, y a lo largo de los veinticinco mil codos al oeste hasta la frontera occidental. En medio de ella quedará la parte sagrada reservada, con el santuario del templo.


Después se convertirán los hijos de Israel, buscarán a Yahveh, su Dios, y a David, su rey, y acudirán temerosos a Yahveh y a sus bienes, al fin de los tiempos.


Yahveh los dejará abandonados hasta que la que ha de alumbrar dé a luz. Entonces el resto de sus hermanos volverá a los hijos de Israel.


Álzate, espada, contra mi pastor contra mi ayudante -oráculo de Yahveh Sebaot-. Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas: volveré mi mano contra los zagales.


Meteré ese tercio en el fuego: los purificaré como se purifica la plata y los probaré como se prueba el oro. Él invocará mi nombre, y yo lo escucharé y diré: 'Éste es mi pueblo'. Y él dirá: 'Yahveh es mi Dios'.'


Y acercándose Jesús a ellos, les habló así: 'Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra.


A éste lo ha exaltado Dios a su diestra como príncipe y salvador, para dar a Israel arrepentimiento y remisión de los pecados.


Porque él tiene que reinar hasta que ponga a todos sus enemigos a sus pies.


Oí una gran voz que procedía del trono, la cual decía: 'Aquí está la morada de Dios con los hombres. Morará con ellos, ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos.


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