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Deuteronomio 7:26 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

26 y no has de introducir en tu casa tal abominación, para que no llegues a ser anatema como ella. Las tendrás por inmundas y abominables, por ser cosa dada al anatema.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

26 y no traerás cosa abominable a tu casa, para que no seas anatema; del todo la aborrecerás y la abominarás, porque es anatema.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

26 No traigas a tu casa ninguna clase de objetos detestables porque, si lo haces, serás destruido, igual que ellos. Aborrece por completo esas cosas, porque están apartadas para ser destruidas.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

26 Los tendrás por cosa abominable, porque, de hecho, son 'anatema', o sea, maldición.

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La Biblia Textual 3a Edicion

26 No introduzcas pues la cosa abominable en tu casa, pues serías anatema como ella. Del todo la detestarás, y del todo la abominarás, porque es anatema.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

26 y no meterás abominación en tu casa, para que no seas anatema como ello; del todo lo aborrecerás y lo abominarás; porque es anatema.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

26 Por lo tanto, también ustedes deberán considerar despreciables esos ídolos y no llevárselos a sus casas. Si lo hacen, también ustedes serán destruidos».

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Deuteronomio 7:26
15 Referencias Cruzadas  

Aquel día arrojará el hombre a los topos y a los murciélagos los dioses de plata y los dioses de oro que se había fabricado para adorarlos,


Tendrás por impuros tus ídolos chapados de plata; tirarás como basura tus esculturas recubiertas de oro. ¡Fuera! -les dirás.


Mirad: vosotros sois menos que nada; vuestras obras, absoluta nulidad. Es abominable quien os elige.


Llegarán allí y eliminarán todos sus ídolos y todas sus abominaciones.


porque a cualquiera de la casa de Israel y de los extranjeros residentes en Israel que se aleje de mí, erija sus ídolos en su propio corazón y ponga la ocasión de su pecado delante de sí mismo, y luego venga al profeta para consultarme por medio de él, yo, Yahveh, le responderé por mí mismo.


Volverán los que se sentaban a su sombra: cultivarán el trigo, florecerán como la viña; serán tan afamados como el vino del Líbano.


La desencadené -oráculo de Yahveh Sebaot-, para que vaya a la casa del ladrón y a la casa del que jura en falso por mi nombre; se alojará en medio de ella y la destruirá con sus maderas y sus piedras.


Tú, que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú, que abominas de los ídolos, ¿saqueas sus templos?


pasarás a filo de espada a los habitantes de esa ciudad y la entregarás al anatema, a ella y a todo lo que hay en ella, y a su ganado lo pasarás al filo de espada.


Juntarás todo su botín en medio de su plaza y prenderás fuego a la ciudad con todos sus despojos, ofreciéndolo todo a Yahveh, tu Dios. Será para siempre un montón de ruinas y nunca volverá a reedificarse.


No se te pegará a las manos nada de cuanto fue dado al anatema, para que se extinga el furor de la ira de Yahveh, te conceda su gracia, tenga misericordia de ti y te multiplique, como se lo juró a tus padres,


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