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Deuteronomio 7:2 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

2-3 y Yahveh, tu Dios, te las haya entregado y tú las hayas derrotado, las darás al anatema. No pactarás alianza con ellas ni les tendrás compasión. No emparentarás con ellas dando tus hijas a sus hijos ni tomando sus hijas para tus hijos,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 y Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Cuando el Señor tu Dios las entregue en tus manos y las conquistes, debes destruirlas por completo. No hagas tratados con ellas ni les tengas compasión.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Cuando las entregue en tus manos y tú las derrotes, los exterminarás según la ley del anatema. No harás alianza con ellas ni les tendrás compasión.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 y YHVH tu Dios las haya entregado ante ti, y las hayas derrotado, ciertamente las dedicarás al exterminio. No concertarás pacto con ellas, ni tendrás compasión de ellas.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 y cuando Jehová tu Dios las hubiere entregado delante de ti, las herirás; del todo las destruirás; no harás con ellos alianza, ni les tendrás misericordia.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

2 Cuando Dios ponga a esas naciones bajo el dominio de ustedes, no les tengan compasión ni hagan ningún trato con ellas; ¡destrúyanlas por completo!

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Deuteronomio 7:2
45 Referencias Cruzadas  

Y bendito sea el Dios Altísimo, que puso a tus enemigos en tu mano'. Abrán le dio el diezmo de todo.


Convocó entonces el rey a los gabaonitas y les habló. Los gabaonitas no pertenecían a los israelitas, sino que eran restos de los amorreos. Los israelitas habían jurado alianza con ellos. Pero Saúl había intentado destruirlos, llevado de su celo por los israelitas y por Judá.


Dijo entonces Ben Hadad: 'Las ciudades que mi padre tomó al tuyo te las devolveré; y tú podrás establecer mercados en Damasco, como mi padre los estableció en Samaría'. 'Y yo -dijo Ajab- por esta alianza te dejaré partir'. Hizo, pues, alianza con él y lo dejó partir.


Hagamos ahora mismo un pacto con nuestro Dios, obligándonos a despedir a todas esas mujeres y a los nacidos de ellas, conforme al consejo de mi señor y de los que temen los mandamientos de nuestro Dios. ¡Hágase conforme a la ley!


No extirparon los pueblos que el Señor les había dicho,


No molestarás al extranjero, ni lo oprimirás, pues extranjeros fuisteis vosotros en el país de Egipto.


Entonces Israel hizo este voto a Yahveh diciendo: 'Si entregas a este pueblo en mis manos, entregaré sus ciudades al anatema'.


Ahora pues, matad a todos los niños varones y a toda mujer que ha conocido varón, que haya cohabitado con él.


debéis arrojar de delante de vosotros a todos los habitantes del país, destruir todas sus imágenes, todas sus estatuas de metal fundido, y demoler todos sus lugares altos.


a esos dioses de los pueblos que os rodean, cercanos o lejanos, de un cabo a otro de la tierra,


no consentirás en ello ni le escucharás; tu ojo no se apiadará de él, no le perdonarás ni le encubrirás,


No se apiadarán de él tus ojos; harás desaparecer de Israel la efusión de sangre del inocente, y te irá bien.


Pero Yahveh, nuestro Dios, nos lo entregó, y lo derrotamos, a él, a sus hijos y a todo su ejército.


En aquella ocasión tomamos todas sus ciudades y dimos al anatema ciudades enteras, con hombres, mujeres y niños, sin dejar uno solo con vida.


En tu equipo llevarás una estaca; y cuando hayas de agacharte allá fuera, cavarás con ella un hoyo, y después te volverás y cubrirás tus excrementos.


le cortarás a ella la mano sin que tus ojos se compadezcan.


Yahveh, nuestro Dios, entregó también en nuestro poder a Og, rey de Basán, y a todo su ejército, y lo derrotamos hasta no dejar a ninguno con vida.


Yahveh os los entregará y vosotros haréis con ellos exactamente conforme al mandato que yo os he dado.


El Dios de antaño es lugar de refugio, y un soporte, sus brazos eternos; él arrojó de delante de ti al enemigo, y ordenó: ¡extermina!


Exterminarás, pues, a todos los pueblos que Yahveh, tu Dios, te va a entregar; no se apiaden tus ojos de ellos. Y no rendirás culto a sus dioses, porque eso sería un lazo para ti.


Pero hoy mismo sabrás que es Yahveh, tu Dios, quien pasará delante de ti como fuego devorador; los destruirá y subyugará delante de ti, para que los despojes y aniquiles con rapidez, como te ordenó Yahveh.


Aquel día Josué conquistó Maquedá y la pasó al filo de espada, como a su rey; y los entregó al anatema con todas las personas que en ella había, sin dejar supervivientes. Trató al rey de Maquedá como había tratado al de Jericó.


Yahveh la entregó también, con su rey, en manos de Israel, que la pasó a filo de espada con todas las personas que en ella había, sin dejar supervivientes. Y trató a su rey como había tratado al de Jericó.


Y Yahveh entregó Laquis en mano de Israel, que se apoderó de ella al segundo día y mató a filo de espada a cuantas personas había en ella, como había hecho con Libná.


Así fue dominando Josué todo el país: la montaña, el Negueb, la llanura, las vertientes, con todos sus reyes, sin dejar supervivientes. Y entregó al anatema a todos los seres vivientes, según había dispuesto Yahveh, Dios de Israel.


Josué se apoderó de todos estos reyes y de sus territorios en una sola campaña, porque Yahveh, Dios de Israel, combatía en favor de Israel.


Yahveh los entregó en manos de Israel. Los derrotaron y persiguieron hasta Sidón la Grande, hasta Misrefot Máin y, por el oriente, hasta el valle de Mispá. Los batieron sin dejar supervivientes.


Los hombres le respondieron: 'Nuestras vidas a cambio de las vuestras, a condición de que no delates nuestros designios. Cuando Yahveh nos entregue el país, te trataremos con benevolencia y lealtad'.


Además, Yahveh les concedió tranquilidad en derredor, conforme a todo lo que había jurado a sus antepasados. Ninguno de sus enemigos pudo hacerles frente, pues Yahveh entregó en sus manos a todos sus enemigos.


Cuando Israel acabó de matar a todos los habitantes de Ay en la campiña, en el desierto, hasta donde éstos los habían perseguido, y cuando todos habían caído a filo de espada hasta su total exterminio, se volvieron los israelitas hacia Ay y la pasaron también a filo de espada.


Respondieron ellos a Josué en los siguientes términos: 'Había llegado a conocimiento de tus siervos lo que Yahveh, tu Dios, había ordenado a Moisés, su siervo, a saber, entregaros todo este país y exterminar ante vosotros a todos los habitantes de esta tierra. Hemos temido mucho por nuestras vidas ante vosotros, y por eso hemos hecho esto.


Replicaron los israelitas a los jiveos: 'Quizá vosotros habitáis cerca de nosotros. ¿Cómo podemos pactar una alianza con vosotros?'.


Los exploradores avistaron a un hombre que salía de la ciudad y le dijeron: 'Indícanos la entrada de la ciudad y te perdonaremos la vida'.


Subió, pues, Judá. Yahveh entregó en sus manos a los cananeos y a los perizeos, y derrotaron en Bézec a diez mil hombres.


mientras que, por vuestra parte, no haréis alianza con los habitantes de este país, sino que destruiréis sus altares. Pero vosotros no habéis escuchado mi voz. ¿Por qué habéis hecho esto?


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