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Deuteronomio 33:20 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

20 A Gad le dijo: '¡Bendito el que ha ensanchado a Gad! Está echado como una leona que desgarró un brazo y hasta una cabeza.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

20 A Gad dijo: Bendito el que hizo ensanchar a Gad; Como león reposa, Y arrebata brazo y testa.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

20 Moisés dijo lo siguiente sobre la tribu de Gad: «¡Bendito el que extiende el territorio de Gad! Gad está agazapado allí como un león para arrancar un brazo o una cabeza.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

20 Dijo para Gad: ¡Bendito el que ensanche a Gad. Como leona se halla tumbado y desgarra el brazo y la cabeza!

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La Biblia Textual 3a Edicion

20 De Gad dijo: ¡Bendito aquel que hizo ensanchar a Gad! Cual leona se agazapó, Desgarró a una el brazo con la mollera.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

20 Y de Gad dijo: Bendito el que hizo ensanchar a Gad; como león habita, y desgarra brazo y testa.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

20-21 A la tribu de Gad le dijo: «¡Bendito sea Dios, que te dio grandes territorios! ¡Eres como un león dispuesto a atacar a su víctima! Te quedaste con las mejores tierras porque obedeciste a Dios en todo, y porque actuaste con justicia cuando tuviste que hacerlo».

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Deuteronomio 33:20
14 Referencias Cruzadas  

A Gad, salteadores lo asaltan; pero él les asalta el talón.


Cachorro de león es Judá; de la presa has subido, hijo mío. Está agazapado, tendido cual león, o como leona. ¿Quién se atreverá a desafiarla?


Yabés invocó al Dios de Israel, diciendo: 'Si realmente me bendices y ensanchas mi territorio, si tu mano está conmigo, alejarás el mal y no sentiré aflicción'. Y Dios le otorgó lo que pedía.


El día de la prueba ellos me afrontan, pero el Señor es mi sostén.


Tú me brindas tu escudo de defensa, tu diestra me socorre, tu siniestra me acrece.


Incluso gentes de Nof y de Tafnis te afeitaron la coronilla.


¡Alza tu mano contra tus adversarios y todos tus enemigos sean exterminados!


todas las ciudades de Sijón, rey de los amorreos, que reinó en Jesbón, hasta la frontera de los amonitas;


La otra mitad de la tribu de Manasés ya recibió su heredad juntamente con los rubenitas y gaditas cuando se la dio Moisés, siervo de Yahveh, al otro lado del Jordán, al oriente. Moisés, siervo de Yahveh, les había dado:


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