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2 Crónicas 6:21 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

21 Escucha, pues, la súplica de tu siervo y de tu pueblo Israel cuando oren en este lugar. Escucha desde el lugar de tu morada, en el cielo. Escucha y perdona.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

21 Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando en este lugar hicieren oración, que tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada; que oigas y perdones.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

21 Que atiendas las peticiones humildes y fervientes de mi parte y de tu pueblo Israel cuando oremos hacia este lugar. Sí, óyenos desde el cielo donde tú vives y, cuando nos escuches, perdona.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

21 Oye, pues, las plegarias de tu siervo y las de Israel, tu pueblo, cuando recen en este lugar. Escucha tú desde el lugar de tu morada, desde los cielos; escucha y perdona.

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La Biblia Textual 3a Edicion

21 Y Tú oirás las súplicas de tu siervo y de tu pueblo Israel cuando oren hacia este lugar. ¡Sí!, oye desde el lugar de tu morada en los cielos, y cuando hayas oído, entonces perdona.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

21 Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando en este lugar hicieren oración, que tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada; que oigas y perdones.

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2 Crónicas 6:21
16 Referencias Cruzadas  

Luego se levantaron los sacerdotes y los levitas y bendijeron al pueblo. Su voz fue escuchada y su oración llegó hasta la santa morada, hasta el cielo.


Si alguno peca contra su prójimo, y se le obliga a prestar juramento imprecatorio y él viene a prestarlo ante tu altar en este templo,


escucha su oración y su plegaria desde el cielo, lugar de tu morada, y hazles justicia: perdona a tu pueblo que pecó contra ti.


Canto gradual. A ti alzo mis ojos, el que moras en los cielos.


De los muchos afanes nacen los sueños, y de las muchas palabras las necedades.


que así me ha dicho Yahveh: me mantengo sereno y miro desde mi sitio, como calor deslumbrante al despuntar la luz, como nube de rocío en el calor de la siega.


Yo soy, yo soy quien borra por mi amor tus transgresiones, y de tus pecados no me acuerdo.


Disipé como niebla tus culpas, como un nublado tus pecados. Vuelve a mí, que te he redimido.


Que así dice el Excelso, el Sublime, que reside en la eternidad y cuyo nombre es santo: 'En lo alto y en lo santo resido, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para vivificar el espíritu de los humildes, para vivificar el corazón de los quebrantados.


¡Señor, escucha! ¡Señor, perdona! ¡Señor, atiende y obra! ¡No tardes, por amor de ti mismo, Dios mío! Pues tu ciudad y tu pueblo llevan tu nombre.


¿Qué Dios hay como tú, que perdona el pecado, que pasa por alto la rebeldía del resto de su heredad? No persiste por siempre en su ira, porque se complace en la misericordia.


y perdónanos nuestras deudas, como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores;


Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre;


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