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1 Reyes 21:3 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Pero Nabot respondió a Ajab: '¡Líbreme Yahveh de entregarte la heredad de mis padres!'.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Y Nabot respondió a Acab: Guárdeme Jehová de que yo te dé a ti la heredad de mis padres.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Pero Nabot respondió: —El Señor me libre de entregar la herencia que me dejaron mis antepasados.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Nabot respondió a Ajab: '¡Líbreme Yavé de abandonar la herencia de mis padres!'

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Pero Nabot dijo a Acab: ¡Guárdeme YHVH de darte la heredad de mis padres!

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Y Nabot respondió a Acab: Guárdeme Jehová de que yo te dé a ti la heredad de mis padres.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

3 Pero Nabot le contestó: —¡Ni quiera Dios! No le daré a usted lo que mis padres me dejaron al morir.

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1 Reyes 21:3
22 Referencias Cruzadas  

Dijo José: 'Lejos de mí hacer eso; el hombre en cuyo poder fue hallada la copa, ése será mi siervo. En cuanto a vosotros, subid en paz a vuestro padre'.


Le respondieron ellos: '¿Por qué mi señor habla en estos términos? Lejos de tus siervos hacer semejante cosa.


al tiempo que decía: '¡Lejos de mí, Yahveh, hacer tal cosa! Es la sangre de estos hombres que han ido exponiendo sus vidas!'. Y no quiso beberla. Esto es lo que hicieron los tres héroes.


¡Lejos de mí daros la razón! Mientras viva, mantendré mi inocencia.


El príncipe no podrá tomar nada de la propiedad hereditaria del pueblo, privándoles por la fuerza de lo que les pertenece. Sólo podrá dejar en herencia a sus hijos lo que es de su propia hacienda, para que ninguno de mi pueblo sea desposeído de su propiedad.'


'La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra es mía, y vosotros sois para mí forasteros y huéspedes que vivís conmigo.


Así, la herencia de los israelitas no pasará de una tribu a otra, y los israelitas retendrán cada uno la herencia de su tribu paterna.


y no pase ésta de una tribu a otra, sino que las tribus de los israelitas queden vinculadas cada una a su heredad'.


Entonces, ¿anulamos la ley por la fe? ¡Ni pensarlo! Al contrario: concedemos a la ley su auténtico valor.


¡Ni pensarlo! Aunque todos los hombres sean mentirosos, Dios quedará siempre por veraz, según está escrito: Para que seas declarado justo en tus palabras y se vea tu razón cuando te juzguen.


¡Ni pensarlo! Porque, si así fuera, ¿cómo podría Dios juzgar al mundo?


Entonces, ¿qué? ¿Podemos pecar, puesto que ya no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡Ni pensarlo!


¡Ni pensarlo! Quienes ya hemos muerto al pecado, ¿cómo hemos de seguir todavía viviendo en él?


Entonces, ¿es que lo bueno se ha convertido en muerte para mí? ¡Ni pensarlo! Sino que el pecado, para manifestarse como pecado, se valió de lo bueno para producirme la muerte, a fin de que, al estar de por medio el mandamiento, el pecado resultara pecador sobre toda medida.


¿Qué diremos, pues? ¿Que la ley es pecado? ¡Ni pensarlo! Pero lo cierto es yo no he conocido el pecado sino por medio de la ley. Porque yo no habría sabido lo que era la codicia si la ley no me hubiera dicho: No codiciarás.


¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Voy entonces a arrancar los miembros de Cristo para hacerlos miembros de prostituta? ¡Ni pensarlo!


Pero, en cuanto a mí, ¡líbreme Dios de gloriarme en otra cosa que no sea la cruz de nuestro Señor Jesucristo, mediante la cual el mundo fue crucificado para mí y yo para el mundo!


¡Lejos de nosotros el rebelarnos contra Yahveh y apartarnos hoy de él, edificando un altar para holocaustos, ofrendas y sacrificios de comunión que no sea el altar de Yahveh, nuestro Dios, que está en su santuario!''.


El pueblo respondió: '¡Lejos de nosotros abandonar a Yahveh para dar culto a otros dioses!


Por mi parte, lejos de mí el pecar contra Yahveh dejando de interceder por vosotros y de mostraros el camino bueno y recto.


Pero después se le aceleró el pulso del corazón a David por haber cortado la orla del manto de Saúl.


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