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Miqueas 1:4 - Nueva Biblia Española (1975)

4 Bajo él se derriten los montes y los valles se resquebrajan, como cera junto al fuego, como agua precipitada por la torrentera.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 Y se derretirán los montes debajo de él, y los valles se hendirán como la cera delante del fuego, como las aguas que corren por un precipicio.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Las montañas se derriten debajo de sus pies y se derraman sobre los valles como cera en el fuego, como agua que desciende de una colina.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 A su paso se desmoronan las montañas y los valles se hunden como cera ante el fuego o como el agua que se escurre por la pendiente.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 Debajo de Él los montes se derretirán como cera junto al fuego, Los valles se resquebrajarán como agua precipitada por la torrentera.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 Los montes se funden bajo sus pies, los valles se hienden como cera ante el fuego, como aguas despeñadas por una torrentera.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Y debajo de Él se derretirán las montañas, y los valles se hendirán como la cera delante del fuego, como las aguas que corren por un precipicio.

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Miqueas 1:4
12 Referencias Cruzadas  

Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan, pero él lanza su trueno y se tambalea la tierra.


como la bruma se disipa, se disipan ellos; como se derrite la cera ante el fuego, así perecen los malvados ante Dios.


los montes se derriten como cera ante el Señor, ante el Señor de toda la tierra.


El Señor de los ejércitos, que toca la tierra y ella tiembla, en un flujo y reflujo como el del Nilo, y hacen duelo sus habitantes;


Las montañas tiemblan ante él, los collados se estremecen, la tierra en su presencia se levanta, el orbe con todos sus habitantes.


y al verte tiemblan las montañas; pasa una tromba de agua, el océano fragoroso levanta sus brazos a lo alto.


Se detiene y tiembla la tierra, lanza una mirada y dispersa a las naciones; se desmoronan las viejas montañas, se prosternan los collados primordiales, los caminos primordiales, ante él.


Aquel día asentará los pies sobre el Monte de los Olivos, a oriente de Jerusalén, y lo dividirá por el medio con una vega dilatada de levante a poniente: la mitad del monte se apartará hacia el norte, la otra mitad hacia el sur.


Vi un trono magnífico y brillante y al que estaba sentado en él; huyeron de su presencia la tierra y el cielo y desaparecieron definitivamente.


Señor, cuando salías de Seír avanzando desde los campos de Edom, la tierra temblaba, los cielos destilaban, agua destilaban las nubes,


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