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Zacarías 11:17 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

17 ¡Ay del pastor inútil que abandona el rebaño! Espada caiga sobre su brazo, y sobre su ojo derecho; del todo se secará su brazo, y su ojo derecho será totalmente oscurecido.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

17 ¡Ay del pastor inútil que abandona el ganado! Hiera la espada su brazo, y su ojo derecho; del todo se secará su brazo, y su ojo derecho será enteramente oscurecido.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

17 »¡Qué aflicción le espera a este pastor despreciable que abandona el rebaño! La espada cortará su brazo y perforará su ojo derecho. Su brazo quedará inútil, y su ojo derecho, completamente ciego».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

17 ¡Ay del pastor que no sirve para nada, que deja abandonado su rebaño! ¡La espada le cortará su brazo y le alcanzará el ojo derecho! ¡Que se seque su brazo y que su ojo derecho no vea más!

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La Biblia Textual 3a Edicion

17 ° ¡Ay del pastor inútil, que abandona el rebaño! ¡Caiga un puñal contra su diestra y contra su ojo derecho! ¡Séquese su brazo por completo, Y apáguese para siempre su ojo derecho!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

17 ¡Ay del pastor incapaz que abandona las ovejas! ¡Caiga la espada sobre su brazo y sobre su ojo derecho! ¡Que su brazo se seque del todo, y se apague por completo su ojo derecho!'.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

17 »¡Qué mal le va a ir al pastor inútil, que no cuida del rebaño! ¡Ojalá que con una espada le corten una mano, y que con un cuchillo le saquen los ojos!»

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Zacarías 11:17
28 Referencias Cruzadas  

Y sucedió que cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del varón de Dios, que había clamado contra el altar de Betel, extendiendo su mano desde el altar, dijo: ¡Agárrenlo! Mas la mano que había extendido contra él, se le secó, de manera que no pudo volverla hacia sí.


Porque Jehová derramó sobre vosotros el espíritu de sueño profundo, y cerró vuestros ojos; a los profetas, a vuestros gobernantes, y a los videntes cubrió.


¿Quién formó un dios, o fundió una imagen tallada que para nada es de provecho?


El anciano y venerable de rostro es la cabeza; y el profeta que enseña la mentira, es la cola.


Así dice Jehová: Desciende a la casa del rey de Judá, y habla allí esta palabra,


¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi prado! dice Jehová.


He aquí, yo estoy contra los que profetizan sueños mentirosos, dice Jehová y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y sus lisonjas, y yo no los envié, ni les mandé; por tanto, no son de provecho a este pueblo, dice Jehová.


Así dice el Señor Jehová: ¡Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espíritu y nada han visto!


Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y diles a los pastores: Así dice el Señor Jehová: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar los rebaños?


Porque los ídolos han hablado vanidad, y los adivinos han visto mentira, y han hablado sueños falsos, en vano consuelan; por eso se descarriaron como ovejas, fueron afligidos porque no tenían pastor.


Y me dijo Jehová: Toma aún los aperos de un pastor insensato;


Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino del cielo delante de los hombres; porque ni entráis, ni a los que están entrando dejáis entrar.


¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor.


Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; para que no vean con los ojos, ni entiendan con el corazón, y se conviertan, y yo los sane.


Y dijo Jesús: Para juicio yo he venido a este mundo, para que los que no ven, vean; y los que ven, sean cegados.


¿Qué entonces? Lo que buscaba Israel no lo ha alcanzado, pero los elegidos lo han alcanzado, y los demás fueron cegados.


Y en cuanto a comer de aquello que es sacrificado a los ídolos, sabemos que el ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un solo Dios.


He aquí vienen días, en que cortaré tu brazo, y el brazo de la casa de tu padre, que no haya viejo en tu casa.


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